El secretario que unió Oza y Cesuras se incorpora a A Baña, concello que un antepasado suyo pidió unir a Negreira
28 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Celestino Amigo acaba de cerrar una etapa como secretario municipal. En el 2008 llegó a Oza dos Ríos y hoy se va de Oza-Cesuras, un municipio agitado por los focos mediáticos tras protagonizar la primera fusión municipal en el último medio siglo. Detrás de las pomposas apariciones de los políticos, él ató los cabos administrativos de un proceso casi revolucionario en el que incluso afloraron leyes contradictorias entre Galicia y el Estado.
El pasado fin de semana, un centenar de vecinos celebraron una comida-homenaje por su despedida. El secretario explica tanto cariño por haber tenido «el despacho en la calle». «En estos más de siete años calculo haber compartido aquí unos 1.300 cafés, he cambiado treinta ruedas del coche, he pagado unas 1.400 comidas, y he echado miles de litros de gasolina», indica Celestino Amigo, cuyo nuevo destino como funcionario, el Concello de A Baña, también tiene enjundia en su biografía particular. Así describe la anécdota: «Son curiosas las vueltas que da la vida. En los años veinte del siglo pasado, Manuel Amigo Gontán, un hermano de mi tatarabuelo, formó con su hijo una federación agraria para cuya creación donó terrenos propios en los que construir una granja escuela. Y desde ese organismo propugnaba la fusión de Negreira con A Baña».
Pero su relación con los «municipios alterados» no acaba ahí. Celestino avanza otra curiosidad, esta vinculada a su propia persona. «En mi partida de nacimiento consta que yo nací en Enfesta, un municipio que a las pocas semanas se acabaría uniendo a Santiago... bueno, más que una fusión aquello fue una absorción en toda regla. Santiago no tenía terreno por donde crecer y se anexionó este concello para desarrollar con el tiempo el polígono del Tambre o Lavacolla. Está claro que esto de las fusiones es mi sino», repasa.
El décimo destino
Así que A Baña será el décimo destino de este secretario cuyo recorrido comenzó en Paradela (Lugo) y pasó por Huesca, Mesía, Oroso, Curtis, Cerceda o A Pobra do Caramiñal. Durante su estancia en Mesía llegó a publicar en el año 2000 una ordenanza sobre los sistemas de comunicación previa, una década antes de las normativas exigidas por Europa.
Allí donde está aboga por conseguir un buen ambiente de trabajo para sacar adelante su objetivo, que no es otro que adaptar las leyes que nacen «a 500 kilómetros» para obtener el mayor beneficio posible de sus vecinos. También considera importante tener buena sintonía con el alcalde de turno, y para ejemplo, su idilio con Pablo González Cacheiro, el regidor de Oza-Cesuras, quien no pudo reprimir las lágrimas en la fiesta de despedida. «En esa comida, una señora mayor me dijo que desde que había llegado a Oza para ella entrar en el ayuntamiento era como entrar en el cielo. Le dije entonces que precisamente eso significa Celestino, el que procede del cielo», relata como chascarrillo.
El reciente anuncio de unión de Cotobade y Cerdedo ha removido el debate de las fusiones. El camino abierto por Oza-Cesuras ha actualizado las leyes para evitar ambigüedades. «El marco normativo ha evolucionado, pero nosotros tuvimos que ingeniarnos unas normas para no caer en el caos de la gestión del momento», recuerda Celestino, quien asegura que su propia evolución vital es fruto de otra fusión: «Uní el amor por el mundo del Derecho de mi padre con la dedicación al campo de mi madre. Vivo en Santiago, en la zona de San Lázaro, donde tengo una huerta que se ha hecho muy famosa en Oza-Cesuras». Al poco de morir su padre, en 1995, Celestino descubrió un papel en una notaría que le emocionó mucho. «Mi madre ya estaba embarazada de mí, pero no se habían casado. Mi padre, militar, estaba en Aranjuez a punto de ser movilizado a Marruecos de donde temía no regresar -recuerda Amigo-; así que firmó un documento en el que, aún siendo yo un nasciturus, me declaraba como su heredero. Nunca me lo había dicho».