Miguel ha trasladado su empresa de ventanas desde Betanzos a Oleiros. Pero las obras le complican la puesta a punto del local
14 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Miguel González regenta, junto a su mujer, una tienda especializada en el montaje de ventanas, puertas y aislamiento en general, con una tendencia clara al asesoramiento de casas pasivas. Su tienda Brigalum se ubica en la avenida de Castilla, a las afueras de Betanzos. Pero aquí la entrada de clientes va a cuenta gotas, por lo que este matrimonio optó por mudarse a un lugar con más densidad de población. Desde el primer momento tuvieron claro que, fuera de la ciudad de A Coruña, Oleiros sería el punto acertado. Y en el 2019 se hicieron con un local que había sido sede de un banco en la rúa Arenal, en pleno centro del Sol y Mar.
«Para mí esta es la entrada principal de Oleiros, aquí se han instalado varias empresas de cocinas, por ejemplo, es un lugar neurálgico y donde a mis clientes de A Coruña les queda mucho más cerca para visitar mi negocio, en lugar de desplazarse hasta Betanzos», señala González.
No obstante, tras convertirse en propietario del local, la pandemia y el confinamiento le obligaron a demorar su puesta a punto, que espera concluir durante estas fiestas navideñas. «El Ayuntamiento de Oleiros me está dando todas las facilidades, pero...». Deja la frase en el aire, aunque queda bien claro que ese «pero» es el comienzo de su queja sobre las mastodónticas obras del Sol y Mar. «Ahora mismo no tengo acceso con mi vehículo hasta el local, tengo que sacar los escombros con una carretilla, resulta complicado poner aquí un contenedor», lamenta Miguel, quien mantendrá el nombre de Brigalum en su nuevo negocio. «Cada vez que voy al local nuevo me las veo y me las deseo», señala sobre el denso tráfico con atascos diarios.
Si la realización de la obra le está suponiendo una importante carga logística, Miguel ya es consciente de que la apertura del negocio no llegará en el mejor momento. «Voy a abrir en plena vorágine de obras, me temo que durante mucho tiempo por aquí no va a pasar nadie», lamenta este empresario de Betanzos que, no obstante, tiene clara su apuesta por esta zona una vez que el Sol y Mar quede perfectamente urbanizado y con un túnel bajo la N-VI.
Todos los negocios del entorno de los trabajos de Fomento se ven afectados, principalmente por la falta de aparcamiento, así como por el paso de los peatones a varios metros de las fachadas (un camino construido por cientos de vallas). «La gente ya evita venir porque no sabe dónde dejar el coche, nos está afectando mucho económicamente», lamentaba Juan Carlos Carro, titular de una empresa de rótulos.