El tornado que el pasado domingo pasó por el municipio también arrancó un nogal de medio siglo en Pedralba
22 feb 2011 . Actualizado a las 12:21 h.No es la primera vez que los vecinos de Sada ven un fenómeno meteorológico como el del pasado domingo. De hecho, una de las vecinas que observó cómo el tornado levantaba el tejado de la casa de Carnoedo recuerda que de pequeña vio «bailar» y dar vueltas verticalmente la lancha motora de su padre.
«Eu era unha nena, falo que hai polo menos 60 anos, e daquela fixérame moita graza porque puxo en pe a motora do meu pai e levantara todas as embarcacións que había no porto». Sin embargo, a Josefina López no le hizo tanta gracia lo que vio el domingo desde su ventana. «O meu marido chamoume e vin cómo voaban as uralitas, as vigas e as tellas. Polo ruído pensamos, ao principio, que era un camión. Pero despois vimos como se levantaba todo o tellado e caía hacia a parte de atrás da casa».
«Un temblor fuerte»
Eran las 13.30, más o menos, y en ese momento estaba Ana Andrade con su nieto de 20 meses en la planta baja de la casa. En el piso de arriba, su nuera, Nicole Márquez, se agarraba a una puerta pensando que la casa se venía abajo: «Noté un ruido y un temblor muy fuerte. Pensé que era un terremoto o algo así. Y bajé corriendo las escaleras». Ninguno de los tres sufrió daño alguno, pero la vivienda quedó inutilizada por una buena temporada.
El marido de Ana, Manuel Vázquez Silva, se acercó ayer por la mañana para reconocer, con más calma, los daños en la casa en la que viven de alquiler. También para dar de comer a los dos perros y los dos gatos que no se pudieron llevar a dormir a la casa de unos familiares y para encontrarse con los peritos del seguro. La compañía se hará cargo de todos los gastos y, de hecho, ayer ya comenzaron a solventar algunos de los desperfectos, instalando provisionalmente una lona de plástico que impida que la lluvia moje el interior de la casa. El domingo, entre nervios y prisas, Manuel, Ana, Julio y Nicole recogieron y pusieron a cubierto colchones, muebles, ropa y aparatos eléctricos, pero los responsables del servicio municipal de emergencias les recomendaron, desde el primer momento, que desalojasen la casa cuanto antes. Así que solo se pudieron llevar lo imprescindible. Hoy, esta familia, ya buscaba otro alojamiento provisional en Carnoedo o, como segunda opción, en el núcleo urbano de Sada.
Árboles arrancados
El tornado, de todas formas, no solo dejó su rastro en el número 1 del lugar Campo da Cruz. También pasó por otros puntos del municipio tirando contenedores, doblando árboles y arrancando de raíz un nogal de más de 60 años en Lourido, muy cerca de la cala de Pedralba. Desapareció, según algunos testigos, engullido «polas olas da ribeira». Las fuertes rachas de viento también afectaron a otros puntos de la comarca coruñesa, aunque no se crearon tornados como el que desprendió el tejado de la casa de Carnoedo. En Iñás (Oleiros), por ejemplo, un pequeño ciclón desprendió parte de la cubierta de un chalé y los trozos de pizarra quedaron clavados en el césped. «No ocurrió nada, pero si en ese momento alguien pasa por debajo no lo cuenta», explicaba una de las personas que vive en la casa.
Y, en Carnoedo, otros vecinos comentaban casi lo mismo: «Menos mal que duró poco, porque si no el tornado se lleva por delante todas las casas».