Guardería

OLEIROS

HERCULÍNEAS | O |

09 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

BONITA le ha quedado la guardería a Perillo. Y menos mal que, al fin, parece que va a poder ejercer como tal y celebrar la vuelta al cole como todo quisqui. Ya casi olía a nueva pieza de esa nueva tendencia artística al monumento al despropósito. Ayer sonaban por Oleiros tambores de guerra porque había techo, suelos y paredes, pero faltaban los muebles. Había traje, había cuerpo al que vestir (110 niños matriculados) y faltaban los botones. Y no aparecía ningún imperdible que viniese a salvar la situación. Pero bueno, en fin, se podía uno fotografiar ante ella -cerrada por vacaciones del presupuesto- y, de paso, aprovechar algún tipo de esos descréditos políticos que menudean por todos los lares. Menudos políticos tenemos. Unos por otros, y la guardería sin amueblar. Si los pupitres hablaran, hablarían de que ni unos ni otros se sientan en ellos. De que ni unos ni otros ponen los dineros para dar asiento a los hijos de quienes les pagan. Aunque unos y otros cobren gracias a todos y, en teoría, para solucionar los problemas de los demás. Si los pupitres hablaran, dirían que buena falta les haría darse una vuelta por la guardería. Y no pasar de curso. Pero claro, no había dinero para pupitres. rosa.dominguez@lavoz.es