Dos hombres y un sí quiero

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

OLEIROS

JOSÉ TOMÁS

La Casa Charry acogió este fin de semana el primer matrimonio de personas del mismo sexo En el registro de parejas de hecho de Oleiros ya hay inscritas diecisiete relaciones

04 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A Como cantaba Mecano en aquella famosa canción: «Nada tiene de especial dos mujeres que se dan la mano...», en Oleiros no fueron ni dos mujeres, ni se dieron la mano, sino el sí quiero. La Casa Charry acogió este fin de semana la celebración del primer matrimonio entre dos hombres y, aunque la relación no puede formalizarse en el registro civil, las autoridades municipales se mostraron encantadas de poder celebrar la ceremonia y dar un paso adelante para que se apruebe definitivamente esta ley. Durante la boda, la alcaldesa oleirense deseó a los contrayentes: «Ojalá no tardemos mucho tiempo en poder confirmar vuestra relación con su incorporación al registro civil, tengáis derecho a tener vuestro libro de familia y, si lo deseáis, podáis disfrutar de los hijos libre y responsablemente, sin que la administración os lo impida». Esther Pita también hizo referencia a que no se precisa ningún papel oficial para que una pareja decida unir su vida para siempre, «sólo se necesita amistad y amor. La felicidad tiene que ver con la limpieza y la ilusión que hoy sale de vuestras miradas, con la voluntad, el optimismo y el ejemplo que hoy nos estáis dando». Antes de finalizar la ceremonia, la regidora de Oleiros leyó un poema de Walt Whiman y pidió a los dos novios que firmase su compromiso en el registro del parejas de hecho. Tras el paso por las dependencias municipales, la nueva pareja y multitud de amigos y familiares de los contrayentes fueron a festejar la nueva unión a un conocido restaurante. Gran aceptación Desde que hace poco más de un año se creara este registro en el Ayuntamiento de Oleiros, las solicitudes han sido constantes, hasta el punto de que en la actualidad ya figuran un total de diecisiete parejas de hecho. La naturaleza de estas relaciones es de todo tipo, desde personas viudas o separadas que quieren dejar constancia de su unión sin volver a casarse, hasta jóvenes que desean que su vínculo figure en algún documento. Además, también existe algún caso de vecinos que proceden de otros países o de empajeramientos que, sin haber pasado por la vicaría, constatan su situación para poder acceder a determinados servicios municipales, como los bonos familiares de la piscina. Oficialmente, estos registros no tienen utilidad práctica que se pueda comparar al matrimonio civil y, por el momento, mientras que no se apruebe una ley que diga lo contrario, estas uniones son puramente nominales, lo que no impide a los registrados celebrar ceremonias como la de este fin de semana en la Casa Charry y fijar sus sentimientos en un papel. Sin barreras Ya lo dijo Esther Pita en su intervención: «Encontrar la felicidad en la pareja no es cuestión de razas, de géneros, de religiones, de datos administrativos o legales. Esta inscripción en el registro de parejas de hecho de Oleiros es, ante todo, una boda con todo fundamento». Al fin y al cabo, el amor no conoce de reglas, aunque siempre sería más fácil si no encontrara barreras.