El acusado de matar a cuchilladas a un amigo durante las fiestas de Curtis del 2013 alega defensa propia y declara que la víctima lo apuñaló primero
27 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.José Alberto Rioboo Vázquez murió apuñalado a los 46 años de edad a las puertas del bar Britania, en pleno centro de Curtis. Ocurrió el 28 de agosto del 2013, durante la última noche de las fiestas patronales en honor a la Virgen de Lourdes y ayer se celebró en la Audiencia Provincial de A Coruña el juicio por esa muerte. Sentado en el banquillo estuvo el presunto homicida, Francisco Javier Espiñeira Maques, de 48 años, vecino también de Curtis y conocido de la víctima. Y dijo que su única culpa fue defenderse, que se vio obligado a ello porque fue la víctima quien lo apuñaló primero. Afirmó que recibió varias cuchilladas hasta que en el forcejeo el arma cayó al suelo, la recogió y en el fragor de la pelea terminó clavándose en el costado de Rioboo. Con tan mala suerte que el filo seccionó la aorta y su amigo murió en el acto.
El acusado recordó a la sala que conocía a Rioboo desde hacía muchos años. Que en alguna ocasión durmió en su casa. Pero en los últimos tiempos se habían distanciado porque la familia de la víctima le había pedido que no le dejase más dinero. Pese a perder contacto diario, aseguró que no se llevaban mal. Ni discutieron previamente. Entonces, ¿qué ocurrió? Francisco Javier Espiñeira lo explicó así: «Estábamos los dos en el bar. Él con su novia. Yo salí a fumar un cigarro y detrás vino Alberto. De repente se dio la vuelta y empezó a clavarme un cuchillo por todas partes. El arma cayó al suelo y antes de que la cogieran sus amigos, la agarré yo y en el forcejeo debió de clavársela».
La versión del acusado fue echada por tierra por los testigos. Dijeron que el imputado se había pasado la noche diciendo que «la iba a montar». A preguntas del letrado de la acusación particular, el penalista Pablo Freire, la novia de la víctima dijo que el acusado se estaba metiendo con la gente que había en el bar. Y que fue su pareja la que primero salió a la calle. Y tras él, Francisco Javier. Después de advertir que «ahora si la voy a liar». A los pocos segundos, regresó la víctima acuchillada ya.
Al procesado lo detuvo la Guardia Civil a los pocos minutos. «Fue una muerte gratuita», le dijo a los agentes cuando le anunciaron que había matado a su amigo. Las acusaciones piden que sea condenado a 19 años de prisión.