Cinco etnias conviven en la conservera

Rodri García A CORUÑA / LA VOZ

CULLEREDO

Los ocupantes del asentamiento chabolista «están pendientes porque los van a echar», asegura el delegado en Galicia del Pueblo Gitano.
Los ocupantes del asentamiento chabolista «están pendientes porque los van a echar», asegura el delegado en Galicia del Pueblo Gitano. Janet González Valdés< / span>

La mayoría son portugueses y los demás «gitanos, mercheros, payos y moinantes»

10 feb 2015 . Actualizado a las 11:12 h.

«El pueblo gitano no secuestra». Así de rotundo era ayer Manuel Gabarri Jiménez, «delegado territorial del pueblo gitano en Galicia». Tras insistir en que el acusado de haber secuestrado a varios indigentes para quedarse con sus prestaciones sociales «no es una persona hostil y tiene medios, no necesita eso», detallaba que en el poblado chabolista de la conservera Celta hay varias etnias, si bien «la gran mayoría son portugueses». Gabarri cifra este colectivo en unas 150 personas que viven en el lugar compartiendo espacio con otras cuatro etnias como son «gitanos, mercheros, payos y moinantes».

 

«No hay venta de droga»

Manuel Gabarri forma parte del primero de los colectivos mencionados y, aunque no vive en el poblado, sostiene que conoce bien a las personas que lo ocupan y destaca que allí «no hay venta de droga; allí no hay gente hostil», reitera.

De las distintas etnias explica que en la actualidad «quedan unas doce familias gitanas, no más». Detalla que algunas de las que estaban en la conservera Celta se marcharon, «les dieron 12.000 euros a cada familia y se fueron». En este sentido rechaza las afirmaciones de que habían vuelto al poblado: «Lo que ocurrió fue que a los que estaban viviendo cerca del puente del Pasaje les derribaron las naves y entonces se movieron hacia el poblado, pero no es cierto que llamaran a otras familias para que vinieran».

De todos modos, Manuel Gabarri reconoce que el poblado «tiene mala fama, porque poco a poco aquello se va quedando aislado» pero, insiste, «no es hostil» y sostiene, como prueba de ello, que en esta zona «no hay venta de droga».

La conservera Celta, que quebró hace unos 35 años, es el principal asentamiento que queda en la ciudad y, según reconoce Gabarri, en otros como el de As Rañas «han comprado los terrenos», si bien a algunos luego se los expropiaron para acometer diversas obras públicas.

La propiedad del suelo de la conservera Celta también es una cuestión que plantean desde la Cofradía de Pescadores de A Coruña: «Nadie de los que están allí tiene una escritura de propiedad, entonces, ¿por qué se mantiene y no se para radicalmente?», se preguntan, después de hacer una reflexión en voz alta: «No sé si es políticamente incorrecto echarlos de allí».

 

«Problemas para echarlos»

Desde la Cofradía de Pescadores sostienen que llevan ocho años negociando con las distintas administraciones de la Xunta de Galicia, «y estuvieron ya políticos de todos los colores», para intentar desmantelar el poblado chabolista de la conservera Celta. El principal problema que achacan al colectivo que reside en el mismo es del de furtivismo: «Hay más gente que se dedica a eso, pero los de allí lo hacen de un modo muy mayoritario».

Manuel Gabarri también reconoce que en el momento en que se plantee el desalojo del poblado chabolista «va haber problemas para que se marchen». También insiste en que la mayor parte de los que ocupan este poblado viven de la compra y venta de chatarra y de acudir a los distintos mercados como vendedores ambulantes.

 

«Pedimos más contundencia»

Desde la Cofradía de Pescadores de A Coruña aportan un dato que, según sus responsables, muestra claramente la incidencia negativa del furtivismo en la ría de O Burgo: «Hace menos de cuatro años había unos cien mariscadores de a pie y en estos momentos quedan 60». Consideran que gran parte de este descenso se debe al furtivismo y que quienes lo practican, «en su gran mayoría», buscan luego refugio en el poblado chabolista: «Entran y salen cuando les da la gana. Hay días que aquello está cerrado al marisqueo y por la noche aquello está plagado de gente». Esto ha hecho que muchos de estos profesionales abandonen, «porque te dicen que no les compensa, que eso no les da para vivir», detallan representantes de los mariscadores. Y aunque ha habido alguna jubilación, o prejubilación en estos últimos años lo cierto es que la mayor parte de las bajas fueron abandonos.

 

«Alguien debería resolverlo»

En la búsqueda de soluciones a este problema, desde la cofradía «henos barajado muchas veces que alguno se pudiera incorporar» pero por ahí no parecen encontrar la solución.

Insisten en que la situación de este poblado chabolista «es un tema social, alguien tendría que resolverlo». Argumentan que en muchas ocasiones han estado con las fuerzas de seguridad y vigilantes en la ría y «pedimos más contundencia». En este sentido recuerdan que se han hecho movilizaciones de todo tipo, desde manifestaciones a encierros pasando por cortes de tráfico sin obtener un resultado satisfactorio. «Algo tiene que cambiar», reflexionan, tras argumentan es que precisamente cuando menos marisco hay cuando más se nota la incidencia de un furtivismo que «hace caer la economía».

También reconocen que tras las últimas noticias del secuestro de indigentes que estaban en el poblado están «alucinados, aunque tampoco extraña tanto».