Con la música a otra parte

Encuentro en Santa Margarita con un migrador mosquitero musical


En el note de Europa los mosquiteros musicales llenan cada primavera los bosques con bonitas melodías que, cuando suenan de lejos, parecen silbadas por paseantes dichosos. Para quien las escucha, tienen a menudo cierto acento filosófico, como de juiciosa celebración de cuanto palpita y crece, y del propio hecho de saberlo disfrutar.

Repetidas de manera insistente, son la manera que tienen los machos de buscar pareja. Al poco tiempo ya tienen un nido instalado en algún rincón secreto. Luego vienen los huevos, los pollitos ciegos y sin plumas, los volantones que aprenden a independizarse de rama en rama... Y finalmente el gran viaje de todos ellos, adultos y jóvenes, hacia el sur. En eso están ahora.

Acabo de encontrar uno mientras atravesaba el parque de Santa Margarita. Está muy ocupado capturando pequeños insectos entre las ramas de un pino. Es pequeño, de color verdoso por arriba y amarillo por abajo. No me habría percatado de su presencia de no ser por su reclamo. No cesa de emitirlo. Dos sílabas suaves que suenan a breve interrogante silbado, como si se repitiera una pregunta muy importante, y de respuesta mucho más huidiza que esos invertebrados con los que hace acopio de energía.

Su destino, igual que el de tantas aves en estas semanas, está al sur del desierto del Sáhara. ¿Cuántos habrá en este mismo instante repartidos por toda la ciudad, entregados como este a recuperar fuerzas? ¿Cuántos en el resto de Galicia? ¿Y en toda España? Muchos, sin duda. Y eso que a mediados de octubre la mayoría de los suyos ya han circulado por aquí, pues prefieren septiembre para migrar.

Una población enorme

BirdLife, la organización internacional dedicada a la protección de las aves y sus hábitats, integrada entre otras asociaciones por la Sociedad Española de Ornitología, calcula que hay en el mundo entre 400 y 650 millones de mosquiteros musicales. Crían desde los Pirineos hasta Siberia, y son particularmente abundantes en los bosques escandinavos. Todos ellos, incluso aquellos que anidan casi a orillas del Pacífico, vuelan hacia África en otoño. Nutren así una de las grandes maravillas de la naturaleza global: esa inmensa lluvia de pájaros que, dos veces al año, como una marea de colores y melodías, recorre nuestro planeta al compás de los equinoccios.

Aquí parado, al pie de este pino, yo solo observo uno. A saber de dónde viene. En un ejercicio de libertad, decido que es finlandés. Y que su interrogación bisilábica tiene que ver esa filosofía tan de aquel país, llamada Sisu, que encuentra en la perseverancia, la resiliencia y la autoconfianza el remedio para las adversidades. ¿Qué mejor ejemplo de Sisu que este pájaro viajero?, me pregunto, ya que estamos, antes de desearle mucha suerte. Luego continúo mi propio camino.

No cría en Galicia

El mosquitero musical no cría en Galicia. Aquí solo lo tenemos de paso migratorio. En torno a abril y mayo, cuando vuela hacia el norte, y sobre todo en otoño cuando hace el viaje inverso.

Dónde buscarlo

Puede aparecer por casi cualquier lugar con suficiente vegetación, sobre todo allí donde hay arbolado abundante. Es fácil localizarlo en las ramas a media altura, pues no cesa moverse en busca de alimento.

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