El futuro del puerto acaba en melé política

Los partidos chocan mientras la ciudad sigue sin proyecto sólido para la deuda y los muelles


A Coruña / La voz

La decisión de Pedro Sánchez de pagar los 350 millones de euros de deuda del Consorcio Valencia 2007, derivados de las infraestructuras para la Copa América, mientras que el Puerto coruñés asume en solitario el pago de 300 por la obra de Langosteira, ha causado la primera crisis del Gobierno socialista en Galicia. PP, Marea y BNG exigen, con distinta intensidad, un trato igualitario para A Coruña. Esa reclamación cobra fuerza porque el puerto exterior se construyó para garantizar la seguridad de Galicia frente a los frecuentes desastres marítimos -Prestige, Mar Egeo o Urquiola- y no con fines deportivos y turísticos. Con las municipales a la vuelta del invierno, el único resultado de la polémica por ahora es una confusa melé política. 

PSOE

En solitario y a la contra. Enfrentados a toda la oposición, en una posición difícil por su currículo -fueron los grandes promotores de Langosteira y de su modelo de financiación, mediante la urbanización de los muelles del puerto interior-, los socialistas han elegido un enemigo, el PP y la Autoridad Portuaria, cuyo presidente lo elige la Xunta, en una maniobra que anticipa la repetición de la alianza con la Marea en el 2019, aunque el PSOE espera ser esta vez el socio grande. 

En su defensa, los socialistas han exigido responsabilidades a la Xunta porque Pemex o los inversores chinos no hayan recalado en Langosteira, y han reclamado una auditoría del Puerto, cuyos gastos e ingresos son vigilados de forma regular por Puertos y la Intervención del Estado, y periódicamente por los tribunales de cuentas español y europeo, y la oficina antifraude de la UE.

La contraofensiva se completa con las peticiones de diálogo y a abandonar el partidismo del delegado del Gobierno, Javier Losada, que salió a apagar el incendio cuando su partido, pillado a contrapié se quedaba sin aire frente a la oposición, encendida desde el anuncio de la solución acordada para Valencia.

Pero el contragolpe no ha sacado la pelota del tejado del Gobierno del PSOE, que aún no ha asumido la deuda de Langosteira y la construcción del tren, ni aclarado las alternativas. 

PP

Un viraje total. Los populares dieron un giro a su política histórica sobre Langosteira cuando se anunció la condonación de la deuda a Valencia. Ese «agravio» y «ruptura de las reglas del juego por un puñado de votos», como lo describió la presidenta local, Beatriz Mato, les llevó a reclamar la condonación también en A Coruña, cuando hasta ahora defendían la obligación de asumir esas obligaciones, aunque no necesariamente con la privatización de los muelles urbanos. 

El viraje total del PP llevó a los demás partidos a acusarles de oportunismo en busca de voto. Aunque el giro no ha sido del todo imprevisto, ya se insinuó cuando la Xunta firmó el 18 de abril un protocolo con Fomento y Puertos del Estado -por entonces aún bajo liderazgo popular- en el que se comprometía a pagar 20 millones de euros para garantizar la titularidad pública de la Solana y los muelles de Batería y Calvo Sotelo. Además preveía que el Estado pagase los 140 millones del tren a Langosteira. El pacto fue rechazado por Marea y PSOE, pero el consejo del Puerto -donde el PP tiene una mayoría que ese día respaldaron representantes del sector empresarial y de los trabajadores del puerto coruñés- exigió esta misma semana que se ejecutase. 

Marea

Aprieta, pero no ahoga. Cuando habla el edil de Rexeneración Urbana, Xiao Varela, o los parlamentarios de En Marea Antón Gómez-Reyno y Antón Sánchez, Marea y En Marea exigen con firmeza la condonación de la deuda, y advierten a Sánchez que no le dieron un cheque en blanco cuando le apoyaron para desalojar a Rajoy. Esa firmeza se queda por ahora en lo retórico, ya que por el momento En Marea no le ha puesto una línea roja al presidente socialista a pesar de que depende tanto de sus votos en Madrid como de los del PNV. 

Claro que, cuando habla el alcalde, Xulio Ferreiro, incluso esa firmeza retórica se diluye. El regidor insiste en plantear alternativas a la condonación e incluso ha salido en defensa de Sánchez, exigiendo a la Xunta y a la Autoridad Portuaria que no usen la deuda del Puerto como «ariete» contra el presidente, corrigiendo así a su propio partido y a Varela, que hablan sin rubor de «agravio». Como en el caso del PSOE, la postura del alcalde -que lo es gracias al apoyo de los socialistas a su investidura- también parece prefigurar una reedición en el 2019 de la alianza del 2015. 

BNG

Por una línea marcada. Los nacionalistas han intentado no caer en la melé política, que han descrito como un «mercadeo partidista». Su candidato a la alcaldía, Francisco Jorquera, y su portavoz, Avia Veira, han mantenido la línea que el Bloque sigue desde el mandato anterior, exigiendo que el Estado asuma la deuda y la contrucción del ferrocarril a Langosteira. Una exigencia que ven reforzada por el caso de Valencia. Entre otras medidas, van a proponer en el Parlamento gallego que las fuerzas con representación en Madrid condicionen su apoyo al presupuesto del PSOE a la condonación de la deuda. Esa iniciativa ataca la línea de flotación de la Marea, que esta siendo más tibia y atesora un importante número de antiguos electores del BNG. 

Javier Losada, negociar soluciones y evitar la confrontación

El delegado del Gobierno intervino en la crisis tras una complicada rueda de prensa de los dirigentes locales del PSOE, que no lograron acallar a la oposición. «Hay que rebajar la confrontación y no entrar en política de bajo nivel, como ocurrió el otro día con la Autoridad Portuaria», dijo ayer, apuntando que lo que hay que hacer es intentar variar el convenio del 2004, crear un consorcio y sentarse a negociar para buscar soluciones.

Enrique Losada, el hombre de la Xunta en el Puerto

Detestado por los rivales del PP, sobre todo por el PSOE, el presidente del Puerto, un cargo que elige la Xunta, presentó una propuesta en el último consejo de la entidad para reclamar la liberación de la deuda y el tren a Langosteira. Salió por unanimidad, pero no fue ningún representante del Gobierno, lo que da una idea del interés del PSOE por debilitar su posición en un ente marcado por el débito de Langosteira aunque bata récords de tráficos y cruceros.

Xulio Ferreiro, de la reivindicación a la ambigüedad

El alcalde lidera una formación que adoptó las exigencias de máximos del BNG sobre el Puerto, pero él ha mantenido una posición más flexible. Esa ambigüedad dio aire al intento de calmar la crisis de Javier Losada, con quien tiene buena relación. La posición del alcalde también dificultó un frente común contra al PSOE, lo que ha evitado un deterioro de la relación entre ambos grupos. El coste ha sido un vaivén de opiniones con su propio partido.

Beatriz Mato, blanco de la ira de los socialistas de Vigo

La más que posible candidata a la alcaldía del PP, lleva días siendo blanco de las críticas del PSOE de Vigo. Los de Abel Caballero incluso aprobaron una moción en la que condenan su exigencia de que el Gobierno condone la deuda de A Coruña. Esas maniobras sorprendieron en el PSOE local -ya que erigen a Mato como defensora de la ciudad-, y en algunos sectores se considera que su objetivo real es debilitar a los rivales internos de Caballero.

Francisco Jorquera, máximas exigencias sin aspavientos

La crisis del Puerto es el primer gran asunto político local que afronta el experimentado candidato del Bloque desde ese puesto. Jorquera ha optado por evitar la melé y mantener las exigencias que desde hace años defiende su partido y, al menos sobre el papel, adoptó la Marea. La propuesta del Bloque de condicionar el apoyo a Sánchez a la condonación de la deuda obligará a En Marea, que los ha sustituido en Madrid, a retratarse.

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