Conmigo todo, sin mí no hay nada

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

Con la negociación de los presupuestos a la vista, el PSOE tantea entrar en un gobierno donde no son bien recibidos

03 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace ahora un año el gobierno local de A Coruña aseguraba que los presupuestos del presente ejercicio que entonces se estaban gestando estarían aprobados en tiempo y forma, es decir, a primero de enero. Y como mucho «uns días máis tarde». Esas cuentas, se vio, salieron mal, y unos días más tarde sí recibieron luz verde, concretamente 150 días después, un retraso que se concreta en que a día de hoy de las inversiones previstas en ese documento para el 2016 no están ejecutadas ni el 10 %. La causa de esos problemas es que la Marea carece de mayoría y que entonces no supo alcanzar con el PSOE los acuerdos necesarios para salvar la situación. Hoy está en juego de nuevo esa relación y con el mismo papel sobre la mesa. Las cuentas del 2017.

Planes socialistas

Mejor desde dentro. Aunque el PSOE no lo ha hecho público, todo apunta, por los pasos que han ido dando en la última semana, a una maniobra para intentar entrar esta vez en el gobierno local. El partido apoyó la investidura pero después, básicamente, se limitó a hacer oposición. Obligados a decidir tras año y medio si respaldan o no al gobierno local, parece que sí quieren hacerlo, pero bajo la condición de formar parte de él.

Los planes de la Marea

A ser posible solos. Recogido el voto de la investidura la Marea dejó claro desde el primer día que su intención era gobernar en solitario el resto del mandato. Esos planes no han cambiado en la última semana, y no se plantean una incorporación exprés de ningún socio. En el mejor de los casos, podrían hablar sobre esa posibilidad después de un tiempo en el que los socialistas demostrasen su buena disposición con el ejecutivo municipal, es decir, primero quieren el visto bueno a los presupuestos del 2017 con las aportaciones que los otros consideren, y después, tal vez, se podría hablar.

Tiempos

A corto plazo. El próximo día 10 hay un pleno con tres modificativos. La última sesión con un punto similar acabó en fracaso para la Marea, que no logró variar las partidas que quería mover. Con la intención de subir a la planta noble de María Pita, los socialistas no querrían llegar a ese pleno con su relación sin aclarar. Sería difícil explicar hacia fuera que por un lado quieren ser socios y por otro votan en contra de esos modificativos. Los asuntos tampoco son esenciales y cabe la posibilidad de que la previsible negociación pueda alargarse un poco más allá de ese límite temporal. Con todo, tampoco parece un plato de gusto para el partido estar pendiente durante meses de una respuesta. Así que no es previsible que esta situación se prolongue más allá de este mes.

Escenarios

Un no dejaría un mandato complicado. Con el POSE de socio la Marea tendría compañeros de viaje que no desea -tampoco tiene mayoría absoluta-, pero a cambio también conseguirían poder materializar sus propuestas sin excesivos problemas, aceptando, lógicamente, la que les impongan sus socios. Si finalmente dicen que no, el PSOE definirá su papel yéndose a una oposición pura y dura. Es decir, a los socialistas no les valdrá que el gobierno local les pida ayuda si este no acepta que los de José Manuel Dapena se la brinden a su modo. Si para Xulio Ferreiro complicado sería un pacto que obligaría a reformar la estructura interna de María Pita, no lo sería menos un rechazo frontal que, en la práctica, condenaría a la alcaldía a arrastrar lo que queda de mandato sin poder contar con los medios para desarrollar sus planes. Sin presupuestos aprobados con tiempo se seguirán pagando las nóminas y los gastos corrientes, pero no habrá mucho margen para las decisiones políticas. Cualquier inversión relevante estaría en el alero.

  

Antecedentes

Los socios preferentes. Los socialistas amagaron ya el año pasado con un camino similar al que ahora parecen querer tomar. Entonces exigieron que se «redefiniera la relación» con ellos dejando claro que su papel no era el mismo que el del resto de partidos. Así acabaron con en el puesto de «socio preferente», una fórmula incómoda que no satisfizo sus aspiraciones y que no ayudó a que amainaran los desencuentros. Para José Manuel Dapena el alcalde incumplía sistemáticamente los acuerdos alcanzados, para Ferreiro los otros ponían siempre por delante los intereses del partido.

  

Cambio de estrategia

Los reveses electorales. La situación es ahora algo distinta porque por el medio hubo varias elecciones. La pérdida de votos para las mareas en las generales de junio hizo que la alcaldía dejase a un lado la crítica abierta y buscase una aproximación. Los socialistas esperaron hasta las autonómicas para dar ese mismo paso, convertidos ya con diferencia en tercera fuerza en la ciudad y con las dos formaciones a la sombra del PP. Las cifras electorales no fueron buenas para Marea y PSOE, que otean un horizonte, dentro de poco más de dos años, en las próximas municipales, en la que la única posibilidad de supervivencia pasará de nuevo por entenderse.