Los 46 euros que costaron los tiques del recital de Manowar en A Coruña disuadieron a muchos fans de la banda estadounidense
13 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La tradicional fidelidad del público heavy tiene un límite: el precio de las entradas. Y los 46 euros (43 anticipada) que costaron los tiques del recital de Manowar en A Coruña disuadieron a muchos fans de la banda estadounidense. Dentro, quejas: «Si pusieran las entradas a 25 euros habría el doble de gente», decía un fan descontento. Formaba parte de las 2.000 personas que realizaron el dispendio. Bastantes menos de los esperados, dejaron al recital sin una de sus grandes bazas: el fervor.
Sí, porque al contrario de lo ocurrido el año pasado en las dos grandes fechas coruñesas del género -los bolos de Judas Priest y Slayer- con Manowar dio la sensación, en todo momento, de estar a medio camino de lo que debería haber sido. Y no solo por el público. La banda llegaba con una producción modesta. Nada de pirotecnia ni numerito de motos final. Apenas unas pantallas de vídeo apelando a la iconografía del grupo y, luego, el carisma de sus integrantes supliendo esa parte del espectáculo.
Dicho esto, cabe señalar que sobre el escenario ocurrió lo previsible. Nadie se había acercado al Coliseo a otra cosa que a revivir el mito metálico de Manowar. Y esto es: heavy clásico con acento en la épica y el alarido, atmósfera medieval y demostración de fuerza. La novedad la ponía The Lord Of Steel, un nuevo álbum recién editado del que cayeron a cuentagotas algunos de sus temas como Hail, Kill and Die o El Gringo.
Pero el punto fuerte se encontraba, lógicamente, en el repertorio mítico. Ahí, bailando entre el músculo roquero de Kings Of Metal, el espíritu ceremonial de Warriors Of The World United o el ritmo intrépido de Fighting The World fue donde el grupo se metió a la audiencia en el bolsillo. Encantados, participaron en el llamada-respuesta de Eric Adams, sudaron la camiseta con devoción y se olvidaron de los euros desembolsados.