Una vida dedicada al mar

La Voz

A CORUÑA CIUDAD

José Enrique Carril Rojo tenía cuarenta y cinco años y estaba soltero. Su madre reside en A Coruña, y tiene un hermano en Malpica que trabaja en tierra, algo a lo que casi todos los marineros de la localidad aspiran. Nació en la parroquia de Cerqueda, una zona marcadamente agraria. A pesar de esa circunstancia, José Enrique siempre se dedicó al mar.

Durante varios años fue tripulante en barcos del Gran Sol, en los que pasaba largas temporadas embarcado, como sucede con las tripulaciones de esa flota. Cambió esta dura labor por la relativa comodidad del cerco malpicán, que lo mantenía próximo a la casa familiar en el lugar de Seixas, algo alejado del puerto, el centro neurálgico de la villa. Ayer, una sobrina fue la única persona que se desplazó a la cofradía de pescadores para confirmar su muerte y partir luego hacia A Coruña, para realizar los arreglos del funeral y entierro, que será hoy en la iglesia de San Cristovo de Cerqueda, bastante lejos del mar.