Seis años atrapada en casa

A CORUÑA CIUDAD

Una vecina de la avenida de Buenos Aires, de 98 años, sufre la barrera que suponen las escaleras del bloque donde habita

02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La historia del edificio del número 198 de la avenida de Buenos Aires es el prototipo de una comunidad de vecinos para la que instalar un ascensor se ha convertido en una misión imposible. De la situación ya alerta un carro de bebé en el portal de entrada ante la imposibilidad de subirlo hasta el último de los pisos. El inmueble, que supera la treintena de años, consta de cuatro pisos y unas estrechas y empinadas escaleras que hacen muy cuesta arriba la vida para los moradores que se esconden detrás de las puertas del cuarto piso.

Se trata de dos matrimonios que ya peinan canas, y que llevan una década intentando convencer a sus convecinos de la necesidad de instalar un elevador. «Los estudios para colocarlo están hechos, el problema es que uno de los vecinos del primero no está por la labor», explicó Arsenio Gómez, que vive en el cuarto derecha.

En el piso de enfrente la situación aún es más dramática, ya que habita la madre de uno de los propietarios que está a punto de llegar a los 100 años. «Mi madre lleva seis años encerrada en casa. No puede bajar a la calle porque apenas puede moverse, así que imagínate bajar todas las escaleras», aseguró Anuncia Castillo.

En este período, María Hortensia Prada solo ha visto la calle en contadas ocasiones para acudir al médico y siempre ayudada por sus seres más queridos. Es la cara más dura de una historia que afecta al día a día de los vecinos. «Por lo menos tienes que subir y bajar tres veces al día. Son unos escalones muy empinados, sobre todo los del primer tramo. La verdad es que hay que verlo para creerlo lo duro que se hace», señaló Arsenio Gómez.

La solución para tener un ascensor que les cambie la vida no se antoja ni mucho menos sencilla. Además del necesario acuerdo de los ocho propietarios que viven en el número 198 de la avenida de Buenos Aires, existe un problema de espacio. Tendría que hacerse un sitio en la zona de la escalera, a base de llevarse más de un metro de los salones de los pisos del lado izquierdo. «Habría que mirar los planos. Analizar con detalle y mirar si hay viga de carga y no afecta a la estructura», explicó Arsenio Gómez.

Por las buenas

De todos modos, y pese a las dificultades confían en lograr el consenso de todos los vecinos: «Aquí no hay problemas en la comunidad. Somos como una gran familia y pese a que no llegamos al acuerdo en la cuestión del ascensor, siempre lo hemos planteado con amabilidad y sin discusiones graves».

Por ello, y pese a las ansías que tienen de poner un elevador en sus vidas, aseguran que la vía de la expropiación, que se podrá aplicar en ciudades como A Coruña, sería siempre la última alternativa. «Es mejor ir por las buenas, pero lo cierto es que es una pena que una señora de 98 años esté medio encerrada en su casa sin poder salir por culpa de unas escaleras y de la falta de un ascensor», argumentan los vecinos del cuarto piso.