El neumólogo Ángel López-Silvarrey ha coordinado la aportación gallega al ISAAC. Se convirtió en el estudio más completo sobre la incidencia de asma y alergias en los niños de Galicia (en concreto de A Coruña) y ahora, también desde la Fundación María José Jove en colaboración con la Consellería de Sanidade, está realizando un trabajo similar sobre toda la comunidad.
-Si el estudio no supone catalogar el paracetamol como peligroso y ya se intuía una relación entre el fármaco y el asma, ¿cuál es su excepcionalidad? ¿Por qué se ha publicado en «The Lancet»?
-Por su potencia estadística, que es tremenda. Los estudios anteriores orientados a esa posibilidad eran muy limitados, pero ahora, al estudiar a 200.000 niños de 31 países de todo el mundo, las diferencias y los factores de confusión se diluyen. Y es importante porque sabemos más de la génesis del asma.
-¿No es posible que muchos de los bebés que toman paracetamol tengan problemas respiratorios y no al revés?
-Es poco probable, porque se usaron correctores para eliminar ese riesgo (por ejemplo, teniendo en cuenta el uso de antibióticos), y además parece que podría afectar a la metabolización de las enzimas.
-¿Cuándo se sabrá?
-El ISAAC todavía no lo ha anunciado, pero es seguro que se harán nuevos estudios específicos sobre el paracetamol.
-Mientras tanto, es mejor seguir utilizando el fármaco. Sin duda, ¿no?
-No hay que dejar de usar el fármaco. Es mucho mayor el riesgo de una convulsión por fiebre elevada o una deshidratación. En el caso del paracetamol y el asma, parece que este aumenta el riesgo de padecer la enfermedad, pero no está nada claro que la cause.