Testimonio | La alternativa al centro
20 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ndrés Arias y su mujer se mudaron a Matogrande nada más casarse, hace siete años. ¿Por qué? «Por comodidad», responde él sin dudas. «Y por confianza», añade. Y es que, mientras se construía el polígono, él fue testigo de excepción: «En aquella época estaba metido en el tema inmobiliario y sabía de qué iba esto. Me gustaba lo que se proyectaba aquí». Y compró. Y se quedó. «Como la mayoría. Los que compramos aquí nos quedamos, sin especular. No es una zona de mucho movimiento», cuenta. Andrés y Ruth, con sus dos hijos -2 años y medio y cuatro meses- forman la familia tipo de Matogrande, el de una familia con un nivel económico medio y ambos con trabajos fuera de casa. «Teniendo niños es muy cómodo vivir aquí. Es fácil criarlos, aunque sí es cierto que se echa de menos alguna zona de juegos para los más pequeños porque el parque que tenemos se nos está quedando francamente pequeño para nuestras necesidades», cuenta. Y añade que, de las ventajas de su barrio destacaría, por encima de todas, la accesibilidad: «No es por comparar, pero de aquí entras y sales en cuestión de minutos. Y a Los Rosales llegas bien, sí, pero salir, tanto por el paseo marítimo como por la ronda de Outeiro, es un suplicio». Le gusta tanto su barrio a Andrés Arias que ni siquiera teme a la saturación que podría traer el parque ofimático proyectado en las cercanías. Es amor a la tierra. Y esperanza también: «Se supone que con él vendrán las infraestructuras necesarias».