La diva «encantatrice»

Antón de Santiago A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Angela Gheorghiu volvió, cantó y encantó a todos haciendo gala de su lozanía, su simpatía -se la veía contenta en reciprocidad con el público y, además, tenía un espectador de excepción: su marido, el gran tenor Roberto Alagna-, su elegancia gestual y su gran estilo canoro. Decía en comentario anterior que es «la diva que irradia belleza». Así es. Broche de oro a un festival que tuvo muchas aleaciones en su decurso. La voz es bella, extensa y no muy caudalosa. De lírico-ligera, cuya mejor presencia aparece a partir del «la» de la primera octava y va hacia el agudo ganando en volumen e irisaciones de gran atractivo. Los recursos técnicos de que la Gheorghiu hace uso -fiato, impostación y emisión- mantienen casi siempre la voz delante y redonda, prácticamente sin asperezas ni guturalidades y le permiten alcanzar hermosas esfumaturas y pianos y filados altamente sugestivos, todo ello con delicada delineación del fraseo musical y notable expresividad. E inteligente economía de medios. Aun a costa, a veces,de oscurecimientos innecesarios. Ahora bien, hubo momentos en que no se la oía, especialmente en la zona grave, de lo que se quejaron muchos espectadores. ¿Las condiciones acústicas del Palacio? Quizá la relación sonora con la orquesta: en Bellini o en el comienzo del Pace, pace , acompañada sólo por el arpa y luego las maderas, se la oía perfectamente. ¿Tocó demasiado fuerte la orquesta? Creo que estuvo contenida y cómplice. Para mí la clave está en el repertorio elegido: los fragmentos veristas ( Puccini, Cilea, Catalani, Leoncavallo), aun siendo de carácter lírico, por la escritura expresiva ya en las notas graves de la gama y el acompañamiento orquestal, muy rico y desarrollado, piden voces de mayor sonori-dad natural en esa zona de la voz. Lo que también se echó de menos en los dramáticos fragmentos verdianos. En La sonámbula se la oyó perfectamente, aunque requeriría un color más luminoso. La Gheorghiu, que tiene 39 años, parece caminar decididamente hacia el repertorio lírico-spinto (más dramático). Pero quizá aún es pronto. La Orquesta del Festival, integrada por miembros de la OSG, estuvo magnífica bajo la batuta de Luis Fernando Malheiro, tanto en el acompañamiento como en las piezas instrumentales: estupendos los solos de violín y de clarinete. Angela Gheorghiu y Orquesta Sinfónica de Galicia. Arias, oberturas e intermedios de óperas de Verdi, Leoncavallo, Puccini y Bellini. Palacio de la Ópera de A Coruña. Gala Lírica del Festival de Amigos de la Ópera.