Vecinos de una calle de Fisterra piden la retirada de un poste de telefonía móvil por el «impacto psicológico» de los casos de enfermedades en la zona
16 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.En la calle Patres de Fisterra, al lado del Ayuntamiento y en pleno casco histórico, no están nada contentos con uno de sus vecinos : una antena de telefonía móvil. No acusan, pero aportan datos para la reflexión. Desde finales del año 2002, han fallecido seis personas de cáncer y otras cuatro están enfermas. Además, aseguran que en rúas vecinas (Coruña, Santa Catalina...), se han producido otros casos. La calle Patres es muy pequeña. Apenas hay trece casas, de ahí que el impacto sea mucho mayor. Dos de ellas están cerradas por la desaparición de sus moradores. Precisamente el «gran impacto psicológico polo desmesurado aumento dos casos de cáncer», como reza el escrito que se entregará al Concello con las firmas la próxima semana, es el motor que ha empezado a remover a los actuales habitantes. El detonante de esta oposición, que se viene larvando desde hace años, se produjo el miércoles por la tarde. La empresa de telefonía trató de ampliar (o reforzar, según los operarios) la antena y los vecinos se interpusieron. Tuvo que llegar la Policía Local y un edil, que constató que carecían de licencia de obra. Y se marcharon. Los afectados no quieren que vuelvan. Una de ellas, Mari Carmen Gómez Rivera, incluso está dispuesta a donar un terreno de su propiedad para que se cambie de lugar. El Concello también podría aportar un solar lejos de las casas, pero esto hay que negociarlo, y el regidor, José Manuel Traba, está dispuesto a hacerlo. Así se lo manifestó ayer tras una reunión de urgencia. La propia Mari Carmen recuerda que hace ya más de dos años se recogieron firmas contra la antena, colocada en 1997 sin permiso, aunque convalidada con el tiempo. Quedaron en nada, y ahora no quieren que pase lo mismo. Cuenta que son muchos los habitantes de la zona que no pueden dormir y que sufren constantes dolores de cabeza. Otro vecino, que prefiere el anonimato, lo corrobora y dice que, «antes, non pasaba isto». La madre de María, Pilar, está convencida de que «quitar, non creo que a quiten, pero que tampouco a aumenten». Ruidos Además del temor cancerígeno, ya expresado en otros puntos de España en los últimos años y sobre el que, de momento, no existen estudios científicos concluyentes -según asegura el profesor Jorge Mira, del área de Electromagnetismo de la Facultad de Física de Santiago-, la antena también molesta por los ruidos que provoca el viento, el impacto urbanístico en pleno casco histórico, la suciedad que dejan los pájaros que se posan en ella o la proximidad del centro de salud.