Entrevista | Marie Hélène Brousse
23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?odas las primaveras, la Biblioteca del Campo Freudiano organiza en A Coruña un ciclo de conferencias en las que se aborda la actualidad del psicoanálisis. Este año, a consecuencia de la tragedia del 11-M, el tema de debate es La civilización y su trauma . La primera en explicar los entresijos de estas experiencias fue, ayer, Marie Hélène Brousse, presidenta de la Escuela Europea del Psicoanálisis y seguidora de la teoría lacaniana. -El primero en estudiar el trauma fue Sigmund Freud. ¿Siguen vigentes sus teorías un siglo después? -La noción de trauma es importante desde los inicios del psicoanálisis. En los primeros tratamientos de Freud con las personas con neurosis buscaba el núcleo traumático del que pensaba que surgían los síntomas del sufrimiento de la persona. Después de la Segunda Guerra Mundial, hizo un informe sobre la neurosis de guerra y con esos estudios desmintió su teoría del principio del placer y de la realidad porque los soldados soñaban con las escenas traumáticas y no les producía placer. El trauma le planteó problemas teóricos importantes. -¿Y en la actualidad? -Después de él estudió el trauma Jacques Lacan, con la tesis de que el trauma era un encuentro con lo que generalmente está velado por la red de los símbolos e imágenes que son la realidad cotidiana. El trauma es un encuentro con esa realidad velada. -¿Lo real es tan horrible? -No hay sentido en lo real. Vivimos en un mundo hecho de sentidos: comunes, religiosos, científicos... y si algo destaca de esa organización surge el trauma. En nuestras escuelas de psicoanálisis trabajamos mucho con gente que se enfrenta a traumas de una forma muy similar a lo que pasar con el duelo: enfrentarse a algo que no tiene sentido. -¿Cómo lo encuentran? -Hay que permitirles buscar una solución interpretativa de lo que les pasó y por qué están afectados. En el psicoanalismo lacaniano se buscan las coordenadas particulares que dan al trauma su peso singular. -¿Cómo se enfrenta uno a un trauma como el 11-M? -Es un trauma colectivo y la respuesta fue perfecta, de solidaridad total. Pero lo que más me hizo pensar fueron las consecuencias políticas. Frente al horror del trauma una posible respuesta fue buscar la verdad como respuesta a la realidad (la masacre). Eso fue lo que hizo perder al PP, porque no les pareció importante responder por la vía de la verdad al dolor de lo real. Es humano implicarse, identificarse y tener compasión. El psicoanálisis no hace que pierdan la sensibilidad, sino el goce de repetir el trauma. -¿Uno se puede acostumbrar al trauma? -Uno no se acostumbra nunca al trauma, pero construye su propia respuesta que aleja de la impotencia, del goce de la repetición del trauma y del victimismo.