¿Quién escucha a Diego?

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Crónica | Falta de integración en las aulas para las personas sordomudas Un estudiante de cocina del instituto coruñés Paseo das Pontes demanda desde hace cinco meses un intérprete de la lengua de signos para poder entender lo que se explica en clase

04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?Me siento aislado. El otro día la profesora dijo mi nombre, pero no sé por qué. Todos mis compañeros se giraron y se reían. No es fácil estar en un clase donde todo el mundo puede oír, y tú no tienes ayuda para entender lo que pasa». En los 24 años de vida de Diego Bustelo Silva nada ha sido fácil. Su sordera le ha limitado en muchos aspectos, pero, hasta el momento, nunca había tenido problemas para estudiar lo que quería. El pasado mes de julio decidió matricularse en el curso de cocina que se imparte en el instituto coruñés Paseo das Pontes. Junto a los papeles de inscripción también adjuntó un impreso donde solicitaba a la Consellería de Educación un intérprete del lenguaje de signos para poder asistir a las clases. Han pasado cinco meses y no ha habido respuesta. «Tengo que pasarme dos horas de clases teóricas sin hacer nada, porque no me entero de nada. Los profesores y mis compañeros se esfuerzan mucho por ayudarme, pero es un problema de comunicación. En la Constitución dice que todos tenemos derecho a una educación de calidad, pero yo así no puedo estudiar», relata Diego Bustelo. Desde que comenzó el curso en octubre, el joven sordomudo y los representantes del centro educativo ya llamaron varias veces a la puerta de la consellería, pero la contestación siempre fue la misma: «Pronto se solucionará. Pero ya he perdido un mes y no quiero perder todo el curso. Los exámenes son en diciembre y yo no he aprendido nada. Si no recibo la formación adecuada nadie va a contar conmigo para trabajar, y ya es bastante difícil encontrar trabajo para una persona sorda», explica. Diego Bustelo considera que los sordos son las grandes olvidados dentro del colectivo de personas con minusvalías. «Como te ven por la calle y no se nota que eres sordomudo, parece que no te pasa nada», relata. Finales de año Desde Educación son conscientes del problema de este joven, y es probable que, a finales de año, puedan contar con un intérprete del lenguaje de signos, aunque para aquella ya habrán pasado cerca de tres meses de clase. «El puesto de un intérprete para las clases no está contemplado como tal y hay que crearlo. A eso se debe la tardanza en este tema. Además, como no se trata de enseñanza obligatoria el asunto lleva más tiempo», aducen.