SALGUEIRIÑOS | XOSÉ RODRÍGUEZ |
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.A este paso la llegada del tanatorio y del horno incinerador a Compostela no la veremos, dicho sea en un tono de exageración. Van allá cinco años desde que estaba prevista la colocación de la primera piedra, y las tarifas que presentó en su día Trapsa están un poco mohosas. Parece que por fin en noviembre, o a finales de este mes siendo optimistas, las máquinas estarán explanando esa parcela que se resistió tozudamente a incorporarse al patrimonio público. Al propio tiempo, se va capeando la merma de espacio en Boisaca y es preciso arreglar la cosa para que el personal no tenga que decir dentro de un tiempo que no tiene en donde caerse muerto. Por entonces habrá que ver el resultado de la expansiva onda de la cremación, que cada vez gana más adeptos y nos hace ganar más espacio en la necrópolis. Para ello hay que construir el horno y dejar de mirar hacia A Coruña y Vigo.