La ciudad olvidada

V. S. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

El casco antiguo de A Coruña carece de supermercados, carnicerías y pescaderías Las murallas de la Ciudad Vieja cayeron tiempo ha, pero una fortificación imaginaria parece aislar del resto de la ciudad al casco viejo. Tareas cotidianas en el resto de los barrios coruñeses -como ir al supermercado, a la pescadería o a la carnicería- son imposibles en la Ciudad Vieja. «Es como si aquí el tiempo se hubiese detenido», asegura Luis Rey, presidente de las asociación de vecinos del vetusto barrio. Sus 4.122 habitantes parafrasean a los turolenses y proclaman: «La Ciudad Vieja existe».

19 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Señoras bien entradas en años peregrinan a un supermercado de la calle Orillamar y regresan a la Ciudad Vieja con una bolsa cargada en cada mano. «Bajar aún bueno,... pero subir con este peso cuesta una barbaridad», se quejan. La también Ciudad Alta se pone aún más cuesta arriba con un peso adicional. «Vuelven con las manos todas cortadas por las bolsas», apunta Luis Rey. La narrada es una escena de la surrealista película diaria protagonizada por los habitantes de la Ciudad Vieja. El 43,6 de los residentes en el barrio tienen entre 50 y 99 años de edad. Sus espaldas no están ya preparadas para soportar una sesión diaria de halterofilia. El mercado de San Agustín y la calle Orillamar están relativamente cerca, pero sabido es que, llegados a cierta edad, un metro equivale a diez. Cinco ultramarinos A mano quedan los ultramarinos. Cinco hay en la Ciudad Vieja. «Son negocios pequeños que no pueden competir en precios con las grandes cadenas de supermercados o con los centros comerciales», explica Rey. «Además -añade- no tienen un surtido amplio. Si pides tres chuletas, bien; pero si pides más, a lo mejor no las hay». En busca de una oferta más diversa, los vecinos compran extramuros (imaginarios) o realizan excursiones consumistas «a los centros comerciales para avituallarse», ironiza el presidente de la asociación vecinal Petición En la historia de la Ciudad Vieja, tan rica, no consta la existencia de supermercado alguno. Hace años, había tres carnicerías y dos pescaderías, pero todas cerraron sus puertas. Aún no ha llegado el relevo. El máximo mandatario de la asociación vecinal se pregunta «qué tipos de estudio de mercado manejan las empresas de alimentación para pasar de un núcleo donde viven más de 4.000 personas». Esta agrupación meditó incluso dirigirse a las firmas del gremio para preguntárselo directamente. «¿Qué pasa?, ¿es que piensan que los de aquí no comemos?», interroga Rey.