«La humedad nos está matando»

Tres años después de recibir sus casas de promoción pública, unos vecinos de Coirós reclaman daños a la Xunta

La humedad ha colonizado buena parte de los rincones de las viviendas de la urbanización de Pedrapartida.
La humedad ha colonizado buena parte de los rincones de las viviendas de la urbanización de Pedrapartida.

Coirós / La Voz

Pedrapartida es un recoveco de Coirós escondido desde la N-VI. Cuenta con una escuela infantil de la red Galiña Azul y un centro de salud. Y luego, una acera incomprensiblemente ancha y generosa en medio de la nada. Y, a la vuelta de una curva, una urbanización de 16 dúplex con vistas a la naturaleza. Aquí muere la carretera. Aquí acaba la civilización de hormigón. El resto, fauna, corzos e incluso jabalíes que se dejan oír cuando los vecinos bajan la basura con nocturnidad.

Hace poco más de tres años, el entonces conselleiro de Infraestruturas, Agustín Hernández, acudió a esta apartada zona porque esos 16 coquetos dúplex de 90 metros cuadrados eran obra y gracia del Instituto Galego de Vivenda e Solo. Aquella jornada de diciembre del 2012 Hernández acudía a la simbólica entrega de llaves de las nueve primeras viviendas, muy alabadas por el político y sus acompañantes dadas las características espaciales y estéticas de los inmuebles.

Tres inviernos después, las 16 familias siguen esperando respuesta de la Xunta a sus reclamaciones. No esperan a ningún conselleiro. Les basta con que un funcionario les informe de cuándo se subsanarán los numerosos desperfectos que han asomado en los primeros años de vida en estas casas de promoción pública, cuatro de venta y doce en régimen de alquiler.

Ana Quintián ha sufrido tres infecciones respiratorias, dolencia que su hija también ha llegado a conocer por culpa de la humedad. «Si levantas ahí lo verás», dice. El periodista levanta «ahí», una tapadera forrada de madera que descubre lo que se conoce como placa sanitaria, una especie de cámara de aislamiento. Pero en casa de Ana está inundada de agua. La humedad se descubre por el olfato, pero también deja sus vestigios a la vista: zócalos carcomidos, oscurecidos por el agua, manchas en la pintura dibujando formas de catálogo de psiquiatra... «He tenido que sellar el cristal de las ventanas», añade Ana. Y su vecina tendrá que hacerlo en breve porque al cristal de la puerta de la entrada ya solo le falta desplomarse. «La humedad nos está matando», sentencia Ana.

Después de la visita del entonces conselleiro, los primeros nueve inquilinos descubrieron que el estético portalón de la entrada necesitaba de la costosa inversión de un motor para no deslomarse. «Pesa 40 kilos», señala David Naveira, propietario de uno de los dúplex y con un calco de problemas de humedades en su vivienda a la de sus vecinos.

Y sin Internet

Mientras levanta una tapa donde se descubre un embrollo de cables, Naveira enumera problemas nuevos. «Los técnicos a los que hemos llamado dicen que no nos pueden dar el servicio de Internet, no entendemos nada, nunca pude imaginar que podíamos estar aislados hasta este extremo», añade.

Con todo, los vecinos han enviado un comunicado conjunto a la Xunta a través del Concello de Coirós, un año después de que la misma reclamación a la Xunta no hubiera tenido respuesta.

Consultado por este periódico, fuentes del Instituto Galego de Vivenda e Solo ratificaron los desperfectos aparecidos en las viviendas. «Dado que están en garantía, reclamouse á empresa construtora o arranxo dos danos», indicaron. De este modo, las obras de reparación están previstas que comiencen a lo largo del mes de abril.

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