Una plantación agrícola de Coirós experimenta el uso de pequeñas naves para ahorrar tiempo y recursos
09 sep 2020 . Actualizado a las 11:04 h.«Con el tractor hubiéramos tardado más de una hora». Álex García es agricultor y su escenario habitual de trabajo son varias fincas de Coirós. Estamos ante una plantación de patatas de algo más de 6.000 metros cuadrados, cuyas plantas acaban de recibir su correspondiente dosis de abono foliar. Como él dice, con un tractor le hubiera llevado más de una hora. Pero la operación se ha realizado en apenas diez minutos gracias al dron que maneja María Teresa Martínez, uno de los seis pilotos agroforestales de toda España, y la única mujer.
Aquí no hay posibilidad de que una planta se atiborre de abono (también se pueden aplicar líquidos de fumigación). Antes de empezar a soltar líquido, el dron construye su propio mapa de zona verde y zona de tierra para luego recorrer los surcos escupiendo abono. «Diez minutos», insiste Álex. «Y sin levantar polvo ni causar otros daños, la Administración debería apostar por estos recursos para el campo».
María Teresa Martínez ha montado su empresa de drones en Monforte. Desde allí se ha desplazado para realizar la demostración a los agricultores y a los alumnos de la escuela de Guísamo (Bergondo).
Restricciones
«La ley nos restringe mucho la aplicación aérea, equipara el dron, que actúa a una altura de metro y medio, con avionetas que se mueven 30 metros por encima, esto no tiene ni pies ni cabeza, por eso pedimos que abran más la mano para desarrollar este tipo de aplicaciones que facilitaría mucho el desarrollo en la agricultura, en algunos casos, en terrenos complicados», explica Teresa, quien reconoce públicamente el apoyo que brinda desde la Consellería de Industria su titular, Francisco Conde. «De momento yo tengo una lista muy pequeña de productos que puedo aplicar con el dron, y aspiramos a poder abarcar todos los fitosanitarios», explica Teresa.