Un can despierta a la ama y evita que muera en un incendio en una casa de Sabón Johnny es el perro de María Isabel Blanco y el sábado le salvó la vida. Este ángel de la guarda peludo y de cuatro patas jugaba con una pelota en el salón cuando las luces del árbol de Navidad sufrieron un cortocircuito. Las ramas de plástico prendieron como el papel. El fuego pasó a una cortina y las llamas alcanzaron el techo. Justo encima, María Isabel dormía. Johnny dejó la pelota, subió a la habitación y la despertó. Los bomberos llegaron a tiempo al número diez de la calle Sabón, en Arteixo.
17 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.María Isabel Blanco no se separa de su perro desde el sábado. Lo abraza, lo besa y lo mima. Le dice cosas al oído y por los movimientos del can parece que entiende. Sólo interrumpe las carantoñas para decir: «Este chiquitín me salvó la vida». El chiquitín es un cachorro de pastor alemán y con seis meses ya se ganó ración doble de pienso y de cariño. Eran las ocho de la tarde del sábado cuando en casa de María Isabel se originó un incendio. En la vivienda, situada en el número diez de la calle Sabón, en Arteixo, sólo estaban la mujer y Johnny. Ella en el dormitorio de la primera planta. Él en el salón, en el bajo. Jugaba con una pelota. Asustado por el fuego, el perro subió los escalones, abrió la puerta de la habitación, se subió a la cama y despertó a María Isabel. «Me lamía la cara y con las patas me daba en la barriga. Entonces desperté y ya olí el humo», recuerda. Le dio tiempo a echar cubos de agua.