Nuria Calo transformó el aprovechamiento de los excedentes domésticos en una actividad económica fiel a la temporalidad
19 mar 2026 . Actualizado a las 18:04 h.Lo que empezó como un aprovechamiento de los excedentes de la huerta familiar de Dorneda (Oleiros) terminó convirtiéndose para la arqueóloga Nuria Calo en una actividad artesanal consolidada, apoyada por la Reserva de Biosfera, la organización global Slow Food y la Asociación Galega de Artesáns Alimentarios, de la que es vocal.
Su marca, As Camposeiras, produce 27 variedades de mermelada —manzana, pera, arándanos, grelos, fresón, pimientos, naranjas con café, algunas con licores, otras con especias—, de las que entre 15 y 20 son fijas. El resto... depende. «Na era Amazon, é difícil explicar que non se pode producir todo o ano. De pequena tiñas que esperar a que chegara a época das cereixas ou da fresa, e gustábache máis porque levabas moito tempo esperando por ela. Agora temos tomates todo o ano no súper e creo que ata perdemos o padal», apunta esta mujer empeñada en educar en la temporalidad, feria a feria, 15 años después.
Los mercados y las tiendas pequeñas forman su ecosistema. «Nin intermediarios nin grandes superficies. Sempre quixemos coidar o trato directo co cliente final, igual que coidamos a presentación dos tarros para que pensen que son os que lles regalaba a súa avoa feitos na casa». Esta relación con el cliente le permite, además, conocer sus gustos y adaptar la oferta a cada tienda, «as grandes dinamizadoras dos barrios e dos pobos pequenos, e as que saben realmente como vai a economía en cada zona», señala. Y todo, con un ojo en el clima. «Dentro de dous días vamos poder cultivar pistacho. Os pulpos xa se nos escaparon para o Reino Unido. Teremos que buscar cousas que aguanten», avisa.