Hace 25 años que la familia de Oliver García (35 años) abrió un local en las afueras de Abegondo, la cafetería Gala. Hoy celebra su cumpleaños después de haber sido restaurada por los dueños hace dos meses y después, también, de haber vuelto a sus manos, pues últimamente la tenían alquilada.
-¿Cómo van a celebrar el 25.º aniversario del establecimiento?
-Hoy por la noche actuará a las diez y media la orquesta Versalles tocará en el aparcamiento del local, además de unas sorpresas que he preparado con mi mujer y los tres empleados para quienes vengan.
-¿Qué es lo más peculiar de la reforma?
-El principal cambio es cafetería Gala ahora es cervecería Gala. Y luego que la decoración de madera se ha sustituido por alógenos, colores, barras altas y zona con sofás. Además, hemos puesto dos televisiones para ver los partidos. Puedo decir que ahora hay mucha más gente que antes.
-Vuelve al negocio de la familia.
-Realmente nunca lo dejé, porque durante los últimos años, en los que alquilaron el local cuatro inquilinos, continué trabajando en el negocio familiar de distribuir gasoil y butano. Ahora lo sigo haciendo además de llevar la cervecería.
-¿Qué diferencia su local de los demás de Abegondo?
-Las raciones. En algunos ponen pinchos, pero no las raciones y tapas de aquí, tenemos mucha variedad. Y la prueba está en que, a pesar de los 300 metros que nos separa del centro urbano, todos vienen aquí a por lo que más les gusta: la fabada.