«El sistema del ascensor de San Pedro es altamente inflamable»

C. Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

El ascensor está parado desde el 2022
El ascensor está parado desde el 2022 Marcos Míguez

El ingeniero José Ramón Álvarez Arnau explica que adecuarlo a la normativa vigente costaría cerca de 1 millón de euros

01 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El ascensor del monte de San Pedro de A Coruña —parado desde el 2022, y que pasará a ser un mirador— fue concebido con un sistema hidráulico, que lo hace inviable a día de hoy por razones de seguridad. José Ramón Álvarez Arnau, ingeniero industrial y jefe de explotación del elevador en su última etapa, explica en lo que se refiere a su diseño mecánico, «es el más seguro del mundo», pero advierte que el mecanismo de funcionamiento actual supone riesgo de incendio.

El experto explica que además de «no disponer de un sistema que asegure la evacuación a un lugar seguro en caso de necesidad», la sala de maquinaria «carece de una instalación de protección automática contra incendios». En este punto, explica que actualmente las ruedas dentadas para poner en marcha el ascensor se accionan mediante un sistema hidráulico de aceite. «Este fluido es altamente inflamable y, en caso de incendio, los humos tóxicos procedentes de la combustión del mismo podrían llegar a la plataforma en la que se sitúan los usuarios y provocarles graves intoxicaciones».

Como solución a este problema, el técnico propuso al Ayuntamiento sustituir todo el sistema hidráulico de tracción «por cuatro motores eléctricos, sincronizados, que no presentan riesgo de incendios», apunta Arnau, que añade que «este proyecto de adecuación a la normativa vigente se presentó al Concello hace más de dos años». El ingeniero indica que entonces comunicó al gobierno local que la iniciativa  debería sostenerse al dictamen de una empresa colaboradora una empresa colaboradora de la Administración para que validase la solución pero no tiene constancia de que esto se haya hecho.

Funciona con aceite

Sobre el coste del proyecto, Arnau señala que en su momento se cifró en unos 800.000 euros. «Actualmente podría ascender a 1 millón», dice el experto, que considera que la única inviabilidad «es la política». «Considero que no es una cifra inasumible para el Ayuntamiento», añade.

La alcaldesa señaló el jueves que el elevador terminó su vida útil «y su sustitución o reparación no es posible». La explicación fue que «debido a la normativa en seguridad, aunque lo arregláramos, en la práctica sería imposible su funcionamiento». Entre las principales dificultades para poner en marcha el ascensor de nuevo, subrayó la necesidad de realizar un sistema de emergencias. «Entre otras cosas, obligaría a instalar una vía de evacuación y a construir una escalera a lo largo de toda la ladera, una intervención que no es viable», dijo Inés Rey.

Un diseño singular

El ingeniero que ideó el elevador de San Pedro fue el coruñés Antonio Álvarez-Buylla Pardo, tal y como recuerda su hermano Julio. «Fue el diseñador, constructor y responsable de la instalación y puesta en marcha, con el apoyo del alcalde Losada», apunta sobre una obra «singular» y que recuerda que «por su excepcionalidad puso a nuestra ciudad en primera línea». «Mi hermano falleció hace tres años y la instalación quedó sin el apoyo de su inspirador y responsable de su mantenimiento». «Fue un coruñés excepcional por su preparación técnica, que al enfermar no pudo seguir con su labor de mantenimiento de su obra. Ese fue el motivo por el que el Ayuntamiento no tuvo en quien apoyarse técnicamente para continuar con su labor de asignar recursos económicos para la continuidad del ascensor», sostiene.

El ingeniero José Ramón Álvarez Arnau  defiende que su diseño mecánico, «es el más seguro del mundo, ya que el ingenio se desplaza linealmente sobre un plano inclinado mediante el sistema conocido como cremallera». Este diseño se basa, indica, «en el acoplamiento de una rueda dentada a una barra lineal también dentada». «Dicha rueda es accionada por un motor que le confiere un movimiento circular y, según su sentido de giro, el elevador se desplaza hacia arriba o hacia abajo. El elevador cuenta con un carro dotado de cuatro de estas ruedas dentadas sobre las que se asienta la cabina (bola); por lo tanto, para que se desplace sin control, tendrían que romperse los dientes de las cuatro ruedas, algo técnicamente imposible. A pesar de ello, en su momento el proyectista planteó, además del sistema de ruedas dentadas, un cable con sus correspondientes contrapesos para hacer el sistema aún más seguro».