Piratas blanquiazules

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Deportivistas el día del ascenso a Primera
Deportivistas el día del ascenso a Primera Marcos Míguez

¿Quién es esta gente, por qué hoy no parece preocupada por las cosas cotidianas? Esa banda de piratas comparte un lenguaje, una pasión, que puede resultar incomprensible

27 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En El disparate pirata, un delicioso cuento para niños de Margaret Mahy, los corsarios se ocultan bajo el disfraz de profesores, médicos, oficinistas, repartidores, comerciantes. Nadie, salvo ellos, sabe que en realidad son piratas haciendo vida de secano, reconvertidos a la fuerza en gente normal con trabajos normales en una ciudad normal. Pero cuando llega cierta época del año, empiezan a estar inquietos. En el aire, un no sé qué intangible anticipa que algo tremendo está a punto de pasar. Solo lo notan ellos, porque el resto del mundo no puede sospechar lo que se esconde bajo su aspecto habitual. ¿Cómo imaginar que toda este gente guarda en su armario sombreros con calaveras, pañuelos de colores y aros de oro?

El domingo por la mañana, toda la gente aparentemente normal del barrio se vistió con los colores del Dépor. Dirán que los deportivistas no viven ocultos, y es verdad. Pero cuando salí del quiosco y me crucé con una señora arregladísima —CTV, por supuesto— envuelta en su bandera del Dépor, noté una vez más un pinchacito de envidia.

Que es, precisamente, lo que siente el sufrido padre de la familia protagonista del cuento al saber que hay una tribu pirata en la ciudad, capaz de soñar con su fiesta disparatada, sus guisos, sus canciones, sus bailes, y de montar el disparate del año en su jardín. ¿Quién es esta gente, por qué hoy no parece preocupada por las cosas cotidianas? Esa banda de piratas comparte un lenguaje, una pasión, que puede resultar incomprensible. No pertenece a esa tribu ruidosa y excesiva, pero su felicidad contagiosa es capaz de atravesar la ciudad de punta a punta y enrollar a todos (también a los que no tenemos un sombrero pirata en el armario) con su bandera blanquiazul.