Esas jardineras a ras de suelo

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

La calle San Andrés, tras la última reforma
La calle San Andrés, tras la última reforma CESAR QUIAN

Seguimos aprendiendo a las malas que de nada sirve planificar soluciones estéticas sin tener en cuenta el uso real en la calle, el incivismo y su mantenimiento

05 abr 2026 . Actualizado a las 19:33 h.

Hubo un momento, durante el bipartito de Losada, en el que la concejalía de Rehabilitación Urbana —liderada por Mario López Rico— realizó una serie de obras en la trastienda de San Andrés que enamoraron a todos. Espacios degradados durante años, como la plaza del Africano o la de la Cormelana, emergían de pronto como una flor entre el asfalto. A aquello se le llamó «acupuntura urbana» (un término genial) e inauguró una tendencia acertada, pero que pronto tropezó con la realidad: los listones de madera cedieron, las vallas de cristal fueron destrozadas y todo acabó engalanado con pintadas. La falta de un mantenimiento adecuado hizo el resto. Hubo que revisar muchas de aquellas decisiones.

Casi 20 años después, se detecta una tendencia similar en el gobierno local: pequeñas obras para cuidar los espacios públicos. Funcionan, por ejemplo, los bancos de todo tipo o el suavizado de algunas esquinas con vegetación. En ciertas calles se ha optado por integrar esa flora en las aceras con jardineras a ras de suelo. Las hay, por ejemplo, en la reforma de San Andrés o en viales de Os Mallos, como la calle Santander.

Al verlas, planteaban una armonía ideal entre cemento y verde. Pero yo no podía evitar preguntarme al verlas: ¿cuánto va a durar esto? Hemos sido testigos de la degradación durante meses: basura acumulada, verde pisoteado, plantas secas y, finalmente, el barrizal. Ahora, el Ayuntamiento ha rectificado, colocando unas barreras de madera y hierro. Parece que seguimos aprendiendo a las malas que de nada sirve planificar soluciones estéticas sin tener en cuenta el uso real en la calle, el incivismo y su mantenimiento. Y es que una ciudad no se humaniza solo con lo que se planta, sino con lo que es capaz de conservar.