Una década de la sala Pelícano en A Coruña: «Hoy es más difícil traer a gente joven a la discoteca que a sus padres»

L. G. V.

A CORUÑA

Una de las fiestas de tardeo celebrada hace unos meses en la sala Pelícano
Una de las fiestas de tardeo celebrada hace unos meses en la sala Pelícano ANGEL MANSO

Este espacio multiusos reinventó la forma de entender el ocio nocturno en la ciudad

23 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La expectación era total. Tenía su lógica. Meses antes de aterrizar, los medios caldeaban el ambiente adelantando que la discoteca Pelícano se inspiraba en el Omnia de Las Vegas, que venía a rescatar el espíritu del ocio nocturno de los años 80 y 90, y que con sus tres pistas de baile y siete barras sería el punto de encuentro de los amantes de la fiesta en Galicia. Este mes se cumple una década de la última gran apertura de Los Cantones Village, que como indicaron los pronósticos, sí acabó revolucionando el ecosistema de la fiesta en A Coruña. Y también en toda la comunidad.

Luis Diz fue el primero que vio la necesidad de darle una vuelta a la forma en la que se salía de juerga en la ciudad. «Aquí somos muy ociosos, muy dinámicos, y pensé que hacía falta algo más. Después de ver cómo funcionaban el Dux, el Brit o el My, que unos años antes habían aportado una hostelería de calidad a la noche, era necesario completar la oferta de esta zona con una sala de espectáculos diferente, que pudiera ser referente para gente de todas las edades, y que trajese otro tipo de música».

Junto a Juan Carlos Rodríguez Cebrián, su socio capitalista, apostaron por un local que cambió el indie imperante en discotecas como el Playa Club por la electrónica y el reguetón, dos géneros que sonaban en pubs, claro, pero que aún no tenían un espacio definido en una discoteca de calado. Así, se empezó a traer a los mejores pinchadiscos del mundo, y también a artistas latinos emergentes como el mismísimo Bad Bunny.

«Necesitábamos contar con una infraestructura potente, tanto por sonido como por iluminación y aforo —en Pelícano caben unas 3.000 personas—», explica Diz. Fue así como además de captar a los adeptos a estos estilos musicales empezaron a conquistar a otro tipo de clientes, ya que esta sala se convirtió también en el espacio preferido de artistas nacionales mainstream cuando hacían parada en Galicia. «Por aquí han pasado varias veces Hombres G, vino Leiva, Duncan Dhu, La Unión..., y bandas internacionales de pop y rock».

Aunque antes del nacimiento de Pelícano los más nostálgicos quisieron comparar esta discoteca con Pachá, que había cerrado sus puertas en As Xubias en 1995, Diz nunca vio esta sala como «un sitio de moda». «No queríamos que se diluyese rápido, sino que se mantuviese en el tiempo. Para eso tuvimos que adaptarnos a la realidad del mercado, que ha cambiado muchísimo a lo largo de estos diez años», cuenta.

Efectivamente, las tendencias en el ocio han ido por derroteros imposibles de prever hace una década. Por un lado, las redes sociales han vampirizado de tal modo el tiempo libre de las nuevas generaciones que cada vez más jóvenes prefieren quedarse en casa viendo TikTok que bailando a las 3 de la mañana. Por otro, el márketing de la nostalgia ha surtido efecto, y son los padres de la generación Z los que están volviendo a las discotecas gracias a la recuperación de fiestas que prometen temazos clásicos, sobre todo, a golpe de tardeo. «Eso de abrir la puerta de la discoteca y que te venga la gente porque sí se acabó. Los jóvenes ya no salen de noche por inercia, tienes que darles algo más». Así, han ido diversificando el negocio, y entre los universitarios triunfan con fiestas temáticas como las celebraciones adelantadas de Fin de Año, a las que acuden miles de estudiantes de Santiago, que suelen volver a Compostela en el primer tren de la mañana.

Los más talluditos tienen eventos creados ad hoc para contentar sus gustos musicales y adaptarse a sus horarios. Así, la Fiesta Ochentera recupera el espíritu de aquella época en sesión de tarde, igual que la fiesta Pirulo, que a partir de las 18.30 se celebra en esta discoteca recurrentemente. «Nos compensa mucho esta franja de edad y pensar ideas para ellos, porque buscan una segunda juventud», concluye.