La ronda peatonal que une el Observatorio y San Diego teje el cinturón de A Coruña
A CORUÑA
Las actuaciones en Sagrada Familia, Cuatro Caminos y Os Mallos impulsan el comercio, pero hay quejas por falta de mantenimiento
01 mar 2026 . Actualizado a las 15:20 h.La ronda peatonal es uno de los proyectos de humanización por los que ha apostado el gobierno local. La idea consiste en conectar los parques de San Diego y el Observatorio creando un corredor por medio de vías peatonales o en los que los vehículos queden relegados a un papel secundario, sumándose a tramos ya existentes, como la calle Barcelona (pionera en este campo), Ángel Senra o A Gaiteira. . El objetivo es promover la movilidad sostenible, mejorar los espacios urbanos y favorecer la dinamización de los barrios de la ciudad por los que discurre. Actualmente se está ejecutando el último tramo, que se prevé que esté finalizado antes de que acabe el año, y así están cada una de las zonas transformadas en los últimos años por las que discurre este recorrido de 3,5 kilómetros de longitud.
SAGRADA FAMILIA
Un tramo listo, y ya en marcha el último. La obra en la calle Sagrada Familia se dividió en dos para facilitar su tramitación y ejecución. El pasado mes de diciembre se dio por concluida la parte que va desde la avenida de Arteixo hasta la confluencia con la calle Nuestra Señora de la Luz, que es totalmente peatonal. «Acabó hace muy poco, pero quedó muy bien», resume Juan Rodríguez, presidente de la asociación que engloba a vecinos y comerciantes del barrio. Ahora, les quedan por delante meses de obra en el tramo de Sagrada Familia que conecta con Antonio Carballo, que también se humanizará, en este caso con plataforma única para que puedan seguir circulando los vehículos, aunque con menos espacio que antes. «Sabemos que la paciencia de la gente es limitada, o ninguna, pretenden que ya estén todos los negocios funcionando y tener todos sitios para aparcar. Las obras son molestas, pero muy bonitas», expone. Aunque el tiempo transcurrido es todavía corto, desde la agrupación vislumbran un cambio de tendencia para el barrio y con estas obras como uno de los motivos principales. «Hay que dejar las etiquetas atrás, los pisos y las plazas de garaje se están revalorizando. Había 365 bajos sin actividad y ahora se empieza a pedir lo que no está escrito», explica, antes de reconocer que percibe «un antes y un después para los vecinos, hay un cambio generacional».
OS MALLOS
Ramón Cabanillas, exponente del resurgir. Os Mallos fue uno de los primeros barrios en los que actuó el gobierno local bajo el mandato de Inés Rey para extender la ronda peatonal. Lo hizo primero en Mariscal Pardo de Cela y Oidor Gregorio Tovar. Estas dos intervenciones tuvieron continuidad después en el otro extremo del barrio, en Ramón Cabanillas. «La idea está muy bien pensada, la gente por lo general está muy contenta», explica José Roble, secretario de la plataforma vecinal, que también destaca que, en Ramón Cabanillas, «antes de que se peatonalizase quedaban cuatro negocios y ahora el comercio funciona mejor, abrió una peluquería, un salón de uñas y se amplió un supermercado», entre otros. Sin embargo, reconoce que actualmente sufren un problema. El tráfico en esta calle está reservado a usuarios de garajes y carga y descarga, pero con las obras de la avenida de Os Mallos, perciben que «hay más tránsito del que debería haber». Sin embargo, esa no es la cuestión que más les preocupa, ya que entienden que es una situación puntual. «Hay un bajo o nulo mantenimiento, las jardineras están hechas polvo y hay suciedad, el color del pavimento ya no es el mismo que cuando lo abrieron», detalla Rodríguez.
Cuatro caminos
Una solución singular que urge una reparación. Otro de los barrios en los que en estos últimos años se profundizó en materia de peatonalizaciones fue Cuatro Caminos. En primer lugar se acometió la renovación de Puga y Parga, una obra que vio la luz todavía durante el confinamiento. Los 80 metros de longitud de esta calle son el ejemplo, a escala reducida, de las actuaciones que se están llevando a cabo. Desde el viaducto de Alfonso Molina hasta la confluencia con Santiago Rey Fernández-Latorre y Concepción Arenal se eliminó la calzada —dejándola solo para acceso a garajes— y se amplió el espacio peatonal, además de instalar carril bici segregado. Esta obra fue mucho menor que la que se hizo en los dos tramos de Alcalde Marchesi. Desde la calle Posse hasta Ramón y Cajal, incluido un tramo de Río Monelos, el coche cedió su predominancia al peatón, aunque comparten plataforma única. Mientras, en el tramo que desemboca de frente a Puga y Parga se apostó por retirar los vehículos y que el peatón asumiese el monopolio de la zona, marcada por pavimento en diferentes tonalidades de verde, juegos infantiles en el suelo y grandes jardineras. «Como dinamización, cogieron mucha vida los dos tramos. Además, dio mucha tranquilidad a los comerciantes el proyecto de Coruña Segura, se redujeron las incidencias y el tiempo policial de respuesta», explica Juan Iglesias, presidente de la agrupación vecinal. Sin embargo, la original propuesta para el tramo peatonal cuenta con un hándicap, su estado actual: «Se está deteriorando bastante, necesita un arreglo en profundidad. Al pasar tantos camiones y carga y descarga se estropea con mucha facilidad, lo que han impreso no se queda con regularidad». Ante esta situación, el Ayuntamiento trasladó a la empresa que ejecutó la obra que «acuda a revisarla y que lo deje todo impecable porque tiene su garantía». Además, se cambiarán las jardineras por otras «más decentes».
Estructura
Calles consolidadas y extremos verdes. La ronda peatonal echó a andar en el 2020, partiendo de una base consolidada. La calle Barcelona, Ángel Senra y A Gaiteira llevan años ya con carácter peatonal y, con épocas altas y bajas, son vías consolidadas en las que la actividad comercial y hostelera centran la vida en estos barrios. Además, el remate de la ronda peatonal son dos zonas verdes. Una es el parque de San Diego, una gran superficie utilizada para el ocio y el deporte. En la otra punta se está ejecutando el parque del Observatorio, una demanda histórica de los vecinos del Agra do Orzán que comenzó a tomar forma en octubre con el derribo del muro. Ahora se trabaja en la configuración de espacios y la plantación de especies vegetales.