La ausencia de farolas y los excrementos de palomas «anidan» en Casablanca, en A Coruña

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Usuarios de la rotonda que une Eirís, el Chuac, Oza y el puerto denuncian el peligro de caminar por una zona sin luz y con aceras llenas de suciedad

24 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las aceras que rodean la rotonda de Casablanca, ubicada bajo el puente de la avenida de A Pasaxe, son «peligrosas y asquerosas», dicen quienes las caminan. En ese punto hay cosas que no deberían existir y otras que sí. Lo que sobra son los excrementos de las palomas que anidan bajo el puente a la espera de que un camión de grano pierda una pequeña parte de la carga al tomar la curva. Ahí se lanzan cientos de aves para darse un festín y luego dejarlo todo lleno de suciedad, que con lluvia provoca resbalones, más allá de la insalubridad.

Tampoco deberían existir «los pasos de cebra sin badén ni iluminación». Se quejan de que «los vehículos circulan a alta velocidad, sobre todo los procedentes del túnel de Eirís y al llegar al paso de peatones tienen que dar grandes frenadas», cuenta una mujer que hace ese trayecto cuatro veces al día.

Sin luz

Otro de los grandes problemas que hay es la falta de iluminación. Al caer el sol, todo es penumbra. «Solo se ven las luces de los coches, pero sus conductores a veces no ven a los peatones», denuncia la afectada. No es un mal histórico. Hasta hace unos meses sí había farolas, pero cuando se hizo la carretera de acceso para ambulancias al Chuac, las retiraron «y no las han vuelto a poner».

Esta zona es muy transitada, con muchos pasos de cebra y además tiene mucho tráfico. Un cóctel fatal si aún encima le añades la alta velocidad, las aceras impracticables y la falta de luz. Por esa rotonda pasan todos los que van o vienen de Os Castros al Chuac, a la Facultade de Fisioterapia, a la de Ciencias da Saúde, a la de Enfermería, al edificio El Fortín, al pabellón modernista, al comedor universitario, el sanatorio de Oza o As Xubias de Abaixo

Caídas

Un alumno de la escuela de Enfermería recuerda que la semana pasada vio caer al suelo a una señora mayor a causa de un resbalón por los excrementos de las gaviotas y la lluvia que caía en ese momento. «A mí me pasó en una ocasión. Tuve un resbalón y si no me fui al suelo fue porque soy joven», recuerda

«Pudo haberse roto un hueso, pero todo quedó en un susto y la ropa para tirar a la basura», relata. Todas las personas que, junto a este estudiante, acudieron a auxiliar a la mujer, recuerda, «criticamos el mal estado de toda la zona. Es un clamor porque aquí puede haber caídas y atropellos». Este estudiante pide que se haga algo «de inmediato, porque no es una obra tan cara esa de mejorar los pasos de peatones, poner unas farolas, pinchos bajo el puente para que no aniden las aves y exigir a al transporte de cereales que lleven la cubierta bien cerrada para evitar la caída del grano a la carretera».

Como primera medida, Pide que el primer paso lo den los del servicio de limpieza, «que tienen que eliminar de las aceras toda esa montaña de excrementos y basura».