De 1 a 20 euros, los precios de la tienda de A Coruña que teje la solidaridad

C. Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

M. M.

La oenegé Dignidad, que atiende a 65 familias, recauda fondos con las ventas en O Ventorrillo para destinarlos a sus proyectos

09 feb 2026 . Actualizado a las 11:44 h.

Zapatos, bolsos, ropa, juguetes, utensilios de hogar.... Todo eso y más se ofrece con precios desde 1 euro a 20 en la tienda de segunda mano Dignidad, oenegé con sede en Ferrol. Se trata de productos donados y que desde la oenegé del mismo nombre ofertan para recaudar fondos para sus proyectos. Ubicada en la calle Alcalde Liaño Flores, en O Ventorrillo, en el distrito 15010 y a solo un paso del Agra do Orzán, el barrio de más densidad de población de la ciudad y uno de los más multiculturales, desde la entidad dan soporte a numerosas familias.

María Navaza, encargada de la oenegé en A Coruña y miembro de la junta directiva de la entidad, explica que reparten quincenalmente alimentos a sus usuarios. «Atendemos a 65 familias», explica la responsable de Dignidad, que añade que además de donaciones del Banco de Alimentos Rías Altas, ellos realizan compras para poder entregar alimentos y otros productos de primera necesidad. «Lo recaudado en la tienda va para eso y para el resto de proyectos que tenemos». En el negocio hay un poco de todo. «Nosotros hacemos una selección de lo que nos entregan. Planchamos las prendas y las desinfectamos», apunta.

Su amplia oferta se traduce en una clientela variada. «Vienen muchas señoras, pero también gente joven. De hecho, hace poco hicimos una colaboración con una academia de moda porque vienen a menudo las chicas buscando alguna joyita», dice Navaza, que señala que hay productos de diferentes marcas. Por ejemplo, en el escaparate tenemos un bolso de Bimba y Lola vintage».

Los precios de los artículos los marcan en función de la calidad y estado. «Pero nada supera los 20 euros», sostiene la responsable de Dignidad, que antes de en O Ventorrillo estuvieron presentes en la ciudad con la tienda en otras ubicaciones. «Aquí nos sentimos muy bien. Además, los vecinos cuando ven las colas que se forman de gente para venir a recoger alimentos colaboran. A lo mejor no pueden traerte producto, pero te dan 20 euros para que compres algo», señala. Asimismo, la tienda realiza todas las campañas del comercio. «Hacemos rebajas y ahora por San Valentín también prepararemos algo», explica Navaza.

Desde la oenegé también realizan recogidas a domicilio. «Si alguna empresa quiere deshacerse de algo, nos acercamos a buscarlo», dice. Al lado de la tienda tienen su almacén, en el que guardan todas las donaciones y los productos que adquieren. Asimismo, la entidad cuenta con un centro de menores en la ciudad con 9 personas internas y 2 que acuden durante el día, explica. «También tenemos un proyecto de inserción sociolaboral, orientación laboral y actividades formativas de búsqueda de empleo», añade la responsable de Dignidad en A Coruña. 

Inserción laboral y ayuda de primera necesidad a inmigrantes

Entre los perfiles a los que dan soporte desde Dignidad hay variedad, pero muchos de los que acuden a ellos son inmigrantes. «Hay casos de todo tipo. Los hay que acaban de llegar y no tienen ropa para este frío. También quien no tiene para darle de comer a sus hijos y cuando hay niños intentamos priorizar a esas familias. Tenemos lista de espera para el reparto de alimentos porque además de extranjeros que no disponen de ayudas y que están en la búsqueda de trabajo hay casos de gente local. Por ejemplo, hay una pareja que vive por la zona y paga 800 euros de alquiler. Trabajan los dos, tienen un hijo y no les dan las cuentas, por lo que a veces recurren a nosotros», explica Navaza.

Con ella trabaja en Dignidad Elda Martínez, orientadora laboral y educadora social, que recibe a quienes acuden a buscar ayuda. «Nosotros abastecemos la zona del 15010, pero si viven en otro distrito les buscamos una entidad en su área», apunta Navaza, que dice que de la mano de su programa de formación hay empresas que les piden trabajadores. «Hicimos una charla con una constructora y se llevaron currículos. Hay muchos inmigrantes en ese sector, pero hay quien les paga solo 30 euros el día».