Un interno de Teixeiro fractura la tibia a un funcionario que medió en una pelea

D. V. CURTIS

A CORUÑA

Imagen de archivo del exterior de la cárcel de Teixeiro
Imagen de archivo del exterior de la cárcel de Teixeiro CESAR QUIAN

El sindicato de prisiones TAMPM denuncia que solo hay dos funcionarios para atender un módulo con 90 internos

06 feb 2026 . Actualizado a las 15:11 h.

El sindicato de prisiones Tú Abandono Me Puede Matar (TAMPM), mayoritario en las cárceles españolas, reveló este viernes que dos funcionarios que prestaban servicio en el Módulo 3 del centro penitenciario de Teixeiro, uno de los módulos destinados a los internos en segundo grado con uno de los perfiles más altos de peligrosidad, «han tenido que mediar y separar una pelea de dos internos, con un alto grado de profesionalidad y a costa de sus vidas». Justifican sus palabras en que la intervención se desarrolló en un módulo que alberga 90 internos y cuenta solo con dos funcionarios.

Los hechos transcurrieron a primera hora de la mañana, al poco de bajar de sus celdas. Explican que un interno gitano persiguió a otro de origen árabe gritándole por la sala del módulo, «con claras alusiones xenófobas y con inequívoca intención de agredirle». En el relato que hacen de los hechos explican que el interno se despojó de la ropa de arriba, se subió a una mesa y saltó a por él. Logró escapar y llegaron al comedor. Allí el reo de origen árabe arremetió con una silla contra su perseguidor, logrando alcanzarle con ella y golpeándole en la mano con la que se protegía, causándole una herida por la que sangró. Al intentar seguir escapando, resbaló y cayó al suelo, aprovechando el perseguidor ese momento para lanzarse contra él y ya en el suelo asestarle numerosos golpes.

Los funcionarios intentaron separarlos y «sorpresivamente y sin mediar nada que lo justificara o permitiera preverlo, uno de ellos le lanzó una potente patada en la pierna», relata. El funcionario cayó al suelo, sin poder levantarse, y, ante la gravedad de la situación, los propios internos pararon la pelea. El funcionario fue trasladado a enfermería, donde los servicios médicos de guardia lo exploraron, encontrando por las pruebas radiológicas realizadas, que presentaba una fractura de la tibia por varios puntos diferentes y posibles daños en la meseta tibial.

La rodilla, por lo que cuenta el funcionario agredido, podría también estar afectada, y aunque inicialmente no aparecía nada en la placa, necesitará ser comprobado con otras pruebas adicionales en un centro externo. Dada la gravedad de la agresión y sus consecuencias, la médica de guardia ordenó su evacuación en ambulancia a un centro hospitalario del exterior.

El sindicato indica que los internos involucrados en la pelea presentan un amplio historial de incidentes a lo largo de los diferentes centros por los que han pasado y han estado ambos en primer grado (por inadaptación manifiesta al régimen ordinario). Dada su peligrosidad, son internos IEO (Internos de Especial Observación), ya que cuentan ambos con agresiones a funcionarios, la el interno de origen árabe ocurrió en el 2024 en el centro penitenciario de Topas y la del interno gitano en el 2012 en este mismo centro. «El interno que ha mandado al hospital al compañero ya fue aislado por otros incidentes en septiembre y hace menos de un mes», explican desde el sindicato. El otro interno implicado también estuvo aislado en agosto del 2025 por protagonizar otro altercado. «Parece ser que la SGIIPP, pese al historial que presentan y los incidentes que protagonizan, no lo considera suficientemente relevante para que puedan regresar a primer grado de clasificación, y que perjudique la estadística de maquillaje de cifras ante la opinión pública», cuestionan.

El módulo 3 donde se han desarrollado los hechos, presenta un «perfil muy heterogéneo y complicado en lo que a la convivencia se refiere» en cuanto a los internos que alberga, donde la población musulmana representa un tercio del total, junto a internos de Europa del Este y también provenientes de diferentes países de África y de Sudamérica, indican desde este sindicato. «El incremento de más de un 25 % del total de internos del centro desde el pasado año, se ha visto reflejado en este módulo, pero con un incremento de más del 30 %. Además cuenta con un número elevado de internos Paiem (Programa de Atención a Internos con Enfermedades Mentales), que debieran estar en el M-9, creado al efecto, pero que está masificado», precisan los representantes de los funcionarios de prisiones. «Eso crea un difícil clima de convivencia», esgrimen.

«Hoy podemos ver que el buenismo que impera en la gestión penitenciaria, ajenos a la realidad de la peligrosidad y falta de adaptación de los internos que están entrando, culmina con un aumento de las agresiones, bajando cada año el número de horas en que tarda un trabajador penitenciario en ser agredido en España», dicen. En este sentido califican de trampa el limitarse a trasladar a internos a los que los diferentes equipos técnicos han solicitado la clasificación en primer grado, para que continúen en otros centros en segundo grado y creen que vulnera flagrantemente la seguridad a costa de la integridad tanto de los propios trabajadores, como del resto de internos que sí quieren reinsertarse. «A su vez, está generando en los internos un sentimiento de impunidad, que se percibe últimamente en el ambiente de cualquier módulo», indican.

Esto sucede mientras siguen sin ser considerados los funcionarios agentes de seguridad, «por el nulo interés político por otorgarnos dicha cobertura en nuestro trabajo, con 41 aplazamientos a su tramitación por el partido en el Gobierno», recuerdan. «Esto repercute en que no se nos reconoce a los trabajadores penitenciarios, el principio de indemnidad, por lo que ante la insolvencia del interno, exonera a la Administración, lastrando la economía familiar por la pérdida subsiguiente», asegura el sindicato. «Esto posiblemente le pase al compañero agredido, que posiblemente acabe sin percibir ninguna indemnización», cuestionan.