El padre acusado de violar a su hija adoptiva en Betanzos sostiene que lo denunció por venganza

A CORUÑA

Ángel Manso

La supuesta víctima declaró que las violaciones eran constantes y que tuvo episodios de intento de suicidio

16 abr 2026 . Actualizado a las 15:10 h.

La joven declaró este martes que su padre adoptivo la violaba dos o tres veces por semana contra su voluntad. El acusado dijo este miércoles que miente, que jamás agredió a su hija y que esta lo denunció porque no quería que la controlase y llevara una mejor vida. La Audiencia Provincial de A Coruña deberá decidir quién dice la verdad. El juicio quedó visto para sentencia y si el fallo es condenatorio y el tribunal acatará la pena que pide Fiscalía, el hombre será castigado con 17 años de cárcel como autor de un delito de agresión sexual continuado y otro contra la libertad sexual.

La supuesta víctima dejó un relato cargado de crueldad por parte de su padre hacia ella. Fue una niña adoptada y todo empezó en el 2017, cuando sus padres se divorciaron y la joven se fue a vivir con su padre. Residieron bajo el mismo techo hasta el 2020, en Betanzos y en Lugo.

El acusado aseguró que «nunca hubo relaciones» entre ambos. En cuanto al carácter de la joven, su padre adoptivo recordó que ella «no aceptaba ni una puñetera norma. No funciona muy fácil. Si le llevas la contraria casi seguro que acabas en Urgencias». Así, el hombre vincula las denuncias de agresión sexual interpuestas como una venganza tras haber sufrido «amenazas» por parte de la hija al respecto.

Fue, contó, que ella empezó a decirle «que le jodí la vida. Te vas a cagar, me decía», puntualizó. En cuanto a las fotografías y vídeos de carácter sexual que la menor le mandaba al padre y al hecho de consumir alcohol y cannabis juntos, el procesado explicó que en algunas ocasiones decidía «ir de colega».

«Si me hubiese enfrentado a ella nunca más volvería a tener su confianza, nunca más volvería a contarme nada», alegó. En cuanto a las imágenes que la joven hacía para mandarlas a una tercera persona y colgarlas en redes sociales, «yo le ayudaba a seleccionarlas».

«Hice de padre, de madre, de confidente, de amigo... porque la madre se marchó» y la menor tenía «muchos problemas con ella». «Siempre refería que no había perdido una madre, que perdió dos», en alusión a la biológica y a la de adopción. En este sentido, incidió en que los repetidos intentos autolíticos de la chica «son referidos a la madre». «Necesitaba mi apoyo porque no tenía nada más la pobre, estaba tan sola», lamentó.

El martes, la supuesta víctima recordó que dejó a su madre y a su hermano «por irme con él porque me decía que se quedaba solo y yo le quería, era mi figura, él era mi referente, solo lo tenía a él», reiteró. No obstante, añadió que «a raíz de esto no sabía cómo llevarlo, bebía alcohol y fumaba cannabis porque prefería estar evadida. De hecho muchas veces consumía con él». Reconoció además que «estaba muy mal, no quería seguir así, o salía de ahí o me iba a morir, bien porque él se pasara y me agrediera o porque yo pudiera conseguirlo con un intento de suicidio. Para mí era la única solución para que se acabara todo», expuso.

También hizo alusión a múltiples episodios de autolesión y «sobreingestas» de medicamentos, así como a ingresos en centros de salud mental públicos y privados por estos motivos. Al respecto, contó que «cuando estaba ingresada me pedía vídeos y fotografías de carácter sexual y se dedicaba a comentarlos». «Podíamos tener actividades normales como padre e hija, situaciones cotidianas y llegar a casa y abusar de mí, tenía esas dos realidades», explicó. Asimismo, insistió en que ella «no quería una denuncia» contra su padre, «ni que él fuera a la cárcel». «Quería que me pidiese perdón, yo pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal y me lo merecía, me sentía culpable. Yo solo necesitaba para sentirme mejor que él admitiera que tenía conductas inapropiadas, que yo era una niña y no tenía culpa de nada», aseguró.

En la jornada de este miércoles también prestó declaración una de las psicólogas que trató a la joven. Detalló que mostraba «tristeza e ira» y , tenía «muy pocas herramientas de gestión emocional» y presentaba «conductas autodestructivas», como el consumo de alcohol y drogas y autolesiones. «Manifestaba que lo iba a seguir haciendo y que quería morirse», ha recordado. No obstante, la especialista ha repetido que entre el padre e hija había «una buena relación, conflictiva pero buena» a pesar de haber hecho referencia a «episodios importantes, con empujones e insultos» entre ellos.

El Ministerio Público y acusación particular solicitan para el encausado, por el primer delito continuado contra la libertad sexual, entre otras medidas, seis años de prisión; así como la prohibición de aproximación a la víctima, a su domicilio, lugar de trabajo o de estudios a menos de 500 metros y comunicarse con ella durante un plazo de nueve años. Por el segundo delito (agresión sexual) reclaman 11 años de cárcel; la prohibición de aproximación a menos de 500 metros y de comunicarse con ella por cualquier medio, durante un plazo de 12 años. Por ambos delitos, además, piden imponer al procesado la pena de ocho años de libertad vigilada, la cual se ejecutará con posterioridad a la condena privativa de libertad. Como responsable civil, solicitan una indemnización a la víctima en la cantidad de 30.000 euros, por los daños morales sufridos.