Paula García, abogada y entrenadora del Club Rítmica Coruña: «Me gusta competir, y un juicio no deja de ser una competición»
A CORUÑA
Especializada en derecho laboral, dedica las tardes a sus alumnas de gimnasia
11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Paula García Lozano (A Coruña, 1997) dice que tantos años dedicada al deporte la han hecho muy organizada, y eso le ha permitido compaginar su pasión por la gimnasia rítmica con los estudios, primero en el colegio y luego en la facultad de Derecho. Ligada al Club Rítmica Coruña desde niña, es además abogada laboralista y miembro de la ejecutiva federal y autonómica de las Xuventudes Socialistas.
—¿Cómo pasó de alumna a entrenadora?
—Empecé a hacer gimnasia rítmica en el cole, con ocho o diez años, y una profesora le dijo a mi madre que creía que podía competir, que buscara un club. Una amiga de mi madre conocía a Tatiana Fernández, de Rítmica Coruña, y me apuntaron. Llegamos a ser campeonas gallegas de conjuntos. Con 17 años, mis compañeras, que eran un año mayores, empezaron a estudiar, y a mí no me gustaba la categoría individual, así que empecé a entrenar. Siempre me había llamado la atención enseñar a las niñas, mi primer club de gimnasia fue el patio de recreo de la Aneja de Prácticas.
—¿Cambia mucho la cosa cuando se pasa de un lado al otro del tapiz?
—Desde fuera lo paso peor, es mucho más duro de llevar, además de por el salto de nivel, porque yo no llegué a nacional como gimnasta pero sí como entrenadora. Como gimnasta me gustaba más el equipo, como entrenadora igual creas un vínculo más cercano con las individuales. Tengo gimnastas que han empezado conmigo con dos, tres años, y a día de hoy siguen conmigo, y eso también es muy bonito. Con esas gimnastas creas un vínculo que va más allá de lo deportivo, porque te ven, aparte de como su entrenadora, como un lugar de seguridad.
—¿Hay mucha competencia?
—Competitividad hay, pero también bastante apoyo. Trabajamos con niñas, y somos conscientes de que ninguna va a vivir de esto. Yo quiero ganarlo todo, pero lo primero que quiero es la felicidad de mis gimnastas. Procuro explicarles que tienen que estar contentas con el trabajo que hemos hecho, hay cosas que se nos pueden escapar, o puede no gustar porque tiene un componente subjetivo.
—Pero además de entrenadora es abogada laboralista, ¿siempre quiso estudiar Derecho?
—Estaba entre Derecho y Políticas, siempre fui muy peleona y me llamó mucho la atención la política. Mi madre me dijo: «Haz Derecho, que te gusta, y si al final te metes en política también te va a venir bien». Y no me arrepiento, por supuesto. Defiendo casi en exclusiva a trabajadores, en Derecho te puedes dedicar a un montón de cosas, pero creo que como me gusta competir, al final un juicio no deja de ser una competición de tu parte con la contraria. Creo que la defensa de los derechos en general va un poco con esa rama competitiva que llevo dentro. Me parece que el mundo del Derecho y el mundo del deporte no tienen tantas diferencias.
—¿Cómo compagina estas dos facetas?
—Lo llevo bastante bien. Tengo la suerte de que con el despacho no suelo tener problemas, hasta ahora no me ha coincidido, por ejemplo, un campeonato de España con un juicio. Y a nivel día a día, antes entrenaba todas las tardes, ahora sí que lo veo inviable. Pero dedicarte toda la vida al deporte te hace ser muy cuadriculada, tener unas rutinas muy establecidas, y al final siempre he compaginado la gimnasia con otra cosa, ya sea con la carrera, ya sea con el instituto. Estoy acostumbrada a que mis mañanas son estudio, trabajo, mis noches alguna vez, y mis tardes son para entrenar a las niñas.
Qué dice: «Rítmica Coruña es un club muy familiar, ese vínculo igual en otros sitios no se encuentra, se limitan a darte herramientas competitivas, pero falta la parte personal. Igual hay otros clubes mejores a nivel técnico, pero esa sensación de pertenencia, nosotros la tenemos. Eso, y la humildad».
«No hay pabellones y los que hay están a tope, jugamos en desventaja»
Cuenta Paula García que cuando comenzó en el club habría cuarenta o cincuenta gimnastas. Hoy son más de 200.
—En la ciudad tenemos un problema de infraestructuras muy grande. No hay pabellones y los que hay están a tope. No es que no podamos tener más horas porque no nos las quieran dar. Es que somos muchos clubes y los pabellones son los que hay. Nosotros lo notamos cuando vamos a campeonatos de España, incluso autonómicos, que competimos con niñas que se pueden permitir entrenar cuatro horas diarias. Nosotras no podemos. En los Rosales tenemos un tercio del pabellón, hemos estado con equipos de baloncesto a un lado y al otro, otro club de gimnasia. A nivel deportivo, jugamos en desventaja, lo que nos salva es esa pertenencia al grupo. Somos un poco como el Deportivo: un club pequeño, humilde, pero que intenta hacer frente a grandes clubes.
—Forma parte del PSOE, está en la ejecutiva de las Xuventudes Socialistas, ¿cómo se defiende la militancia política en un momento como este?
—Ahora, con todo lo que sale de unos y de otros, siempre me dicen «pero tú, con lo lista que eres, ¿qué haces ahí?» Yo siempre les doy la misma explicación de por qué estoy en este partido. Yo también estudié gracias a las becas, me he beneficiado del Estado de Derecho. Mi padre tiene un cáncer y con todos los tratamientos, te das cuenta de la importancia que tiene lo público, ¿no? Y considero que el partido que más defiende lo público y que más defiende a las personas es el PSOE. En todos los partidos y en todos los momentos vamos a tener manzanas podridas, pero eso no quiere decir que todo el partido esté podrido. Y yo me he encontrado gente maravillosa.