El director comercial de Villar Distribuciones está en plena campaña de regalos y cestas de Navidad. «Es una maravilla cuando la abres», dice
09 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Es un gran tipo. Sus clientes se convierten en amigos. «Me gusta mi trabajo y siempre fui muy sociable. Llevo 34 años yendo a bares para vender vino y hago mis rutas diarias. Me compran porque se fían y porque me ven como alguien de la familia. De hecho, como con los dueños de los locales cantidad de veces. Soy incapaz de dejar a un cliente sin vino aunque me llame un sábado. Yo soy así. Si veo la llamada en el móvil, la atiendo y ya sé que eso me va a obligar a cambiar mis planes», relata José Francisco Aradas Martínez, director comercial de Villar Distribuciones.
Todo el mundo le llama Gugui, un nombre que proviene de cuando era un bebé y empezó a hablar y a decir gugú. Coruñés de 1968 de la avenida de Fisterra, a la altura de la iglesia de Santa Margarita, estudió en los Maristas, al igual que su padre, y se siente muy identificado con el colegio y con los amigos que hizo en aquella etapa. Entre los compromisos profesionales y los grupos de los que forma parte, está poco tiempo en casa. «Como fuera de casa todos los días del año», sentencia.
Una vida sobre dos ruedas
Charlamos en El Olivo, de Alfredo Vicenti. Cuando le suena el móvil, el sonido es el de una moto arrancando. «Siempre me atrajo la mecánica. La primera moto me la compró mi abuela con la intención de que le devolviese el dinero. Al acabar la mili trabajé por las noches en el almacén de Inditex cargando camiones, y al salir iba a clase de Mecánica y Electricidad del Automóvil. Cuando reuní el dinero, mi abuela no lo quiso», recuerda.
Tiene una vida sobre dos ruedas. Forma parte de una peña de propietarios de BMW que se reúne todos los sábados. «Quedamos a las nueve de la mañana en la cafetería El Surtidor, de Espíritu Santo, y nos vamos de ruta hasta la hora de comer. Siempre buscamos un sitio donde comer huevos fritos con patatas y chorizo. De hecho el grupo se llama así, Huevos Fritos», destaca. De lunes a viernes no para, los sábados sale en moto y los domingos tiene otra ocupación con el MAS (Moteros de Acción Solidaria) motoclub del que es presidente desde el 2018.
«Ayudamos con la logística en carreras y demás. Llevamos en moto al médico, al juez de la prueba o a alguien de avituallamiento. Recuerdo cuando llevamos a niños de Aspronaga que iban amarrados a nuestro cuerpo, y sus caras de felicidad en la moto. Fue lo mejor que hicimos. Nos llamaron en lo peor de la pandemia para llevar ayuda a lugares donde había gente necesitada. Nos dieron una medalla de Protección Civil», destaca Gugui con emoción.
Las cestas de Navidad
En 1991 empezó a trabajar con Manolo Zapata, que era primo de su padre. «Iba a cobrar facturas por los bares, y las cobraba. Muchas veces salía con un pedido y me hice comercial. Durante 11 años vendí Coto en todos lados», recuerda. Tanto vendía que lo ficharon como delegado de Bodegas Palacio, y después, de Paternina. Luego conoció a Ana Villar y de tanto trabajar juntos se acabaron casando en el 2018. «Es imposible estar viendo una película un sábado por la tarde y no hablar de trabajo», reconoce.
Ahora están en un momento crucial para su negocio. «AV Nadal cumple 20 años y estamos en plena campaña porque se acerca la época de las cestas y los regalos. Ana conoce el producto al dedillo y nos gusta que cada cesta, cada lote, sea el ideal para los empleados de cada empresa. La portada del catálogo lo hizo una alumna de la Escuela Marcelo Macías e incluye una variedad increíble de marcas de primer nivel», apunta. Se va a pasar repartiendo cestas hasta Navidad. «Es una maravilla cuando la abres. Es algo que comparte toda la familia. Si me llegase una, me gustaría que llevase buen vino, buen jamón y una buena ginebra. También mazapanes rellenos de chocolate», confiesa Gugui que, cuando come fuera de casa, prefiere hacerlo donde vende, reconoce.