«Pedras vivas» y el monumento que falta en Méndez Núñez

C. Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

En 1923 La Voz publicó un artículo reclamando una estatua para Rosalía de Castro. Con esa percha Noite Bohemia ofreció un recorrido teatralizado por los jardines en una actividad organizada por la A. C. Alexandre Bóveda

25 oct 2025 . Actualizado a las 15:17 h.

«La prensa era la red social del siglo XX». Con un ejemplar de La Voz en mano empezó el espectáculo Pedras Vivas de Noite Bohemia. Una actividad organizada con la A. C. Alexandre Bóveda en la que la compañía ganadora del premio nacional de teatro clásico ofreció un recorrido teatralizado para repasar el legado de las personalidades presentes en Méndez Núñez, A Coruña, donde sigue faltando una pieza clave, la de Rosalía de Castro. Con esa percha, la de un artículo publicado en este diario en 1923, la iniciativa puso en valor el legado de esa autora y de otros sí presentes en los jardines, así como el papel de los medios de comunicación en el siglo XX como voz del pueblo.

«Este é un recuncho maravilloso e quixemos presentar por primera vez Pedras Vivas aquí, xa que este venres se celebrou o Día das Bibliotecas e non sempre somos conscientes da rede marabillosa que temos na cidade e lembrar que ese xermolo naceu aquí. Tampouco de todas as esculturas e historia que gardan», indicaron desde la A. C. Alexandre Bóveda. Porque en ellos nacieron algunos de los versos de las obras más importantes de la cultura gallega y por ellos pasearon personalidades ilustres clave en la historia de Galicia, como Castelao. «A súa estatua está máis desgastada ca miña voz gritando todos os días que vendo La Voz». Porque el paso del tiempo hace mella en su figura, pero no en su legado. El médico, dibujante, escritor, político «e sobre todo galego», como fue presentado, fue el primero en aparecer en escena. «Mentres haxa quen fale galego sen vergoña, el seguira vivo, ainda que solo quede a sua figura erosionada». 

El paseo siguió para recordar a otra figura clave de la historia gallega, Emilia Pardo Bazán, que también despertó de su escultura para recordar su lucha por la cultura. La autora de Los pazos de Ulloa fue recordada como una mujer que pese a su origen noble, nunca se conformó y utilizó la palabra como arma contra la desigualdad. Se convirtió en la primera en ocupar una silla en la Real Academia Española, «ou mellor dito en ser nomeada porque nunca me deixaron sentarme por ser muller e pensar». 

No muy lejos de Emilia está el monumento a otra mujer clave, Concepción Arenal. La pieza recordó que para poder estudiar Derecho en Madrid tuvo que disfrazarse de hombre, lo hizo con coraje, pero también con dolor al tener que ocultar quién era para poder formarse. Ella paseó por Méndez Núñez donde también lo hizo Manuel Murguía, «o home que escribiu a historia de Galicia», fundador da Cova Céltica y marido de Rosalía. De ella se habló también en boca de Eduardo Pondal, autor del himno gallego, última parada de un recorrido que finalizó reclamando esa estatua para la autora de Cantares Gallegos tal y como hizo La Voz en 1923. «É a gran olvidada. Ela foi luz na noite. Ogallá neste século se lle faga xustiza e se lavante aquí unha estatua non de pedra, senón do recoñecemento de Galicia».

Reconocimiento que sí le hizo este sábado en una actividad a la que asistieron casi un centenar de personas y que finalizó  con el sonido de sus versos famosos: «Adiós ríos, adiós fontes» entonado por cinco miembros de Noite Bohemia.