El verano se despide con la vuelta al cole: «Es un sí y un no. Quiero ver a mis amigos, pero quiero seguir de vacaciones»

Pauli González / F. Molezún / M. M. / A. G. CH. A CORUÑA

A CORUÑA

En los 21 concellos del área metropolitana de A Coruña se han matriculado este curso 54.553 alumnos, 704 menos que el año pasado

08 sep 2025 . Actualizado a las 13:35 h.

El primer día de colegio volvió este lunes a llenar de mochilas, sudaderas recién estrenadas y muchas sonrisas las puertas de los centros educativos del área de A Coruña. En el CEIP Curros Enríquez, en pleno campo de Marte, se respiraba más ilusión que lágrimas: «Yo esperaba ver algún niño que no quisiera venir, pero estaban todos bastante contentos, distraídos jugando en el parque antes de entrar», contaban en Voces de A Coruña, de Radio Voz.

Las escenas se repetían: Muchos alumnos ansiosos por reencontrarse con sus compañeros, otros un poco más reacios a dejar atrás las vacaciones, y padres que, entre bromas, reconocían que «ya necesitaban la rutina». Luisa Deza, madre de una niña, resumía la sensación familiar: «Es un sí y un no. Sí quiero, pero no quiero. Quiero ver a mis amigos, pero quiero seguir de vacaciones».

Algunos madrugaron incluso más de la cuenta. «Se levantaron a las siete de la mañana, ya listos para ir a clase», confesaba Jon, un padre de dos niños de 6 y 9 años. Entre los protagonistas, también hubo nervios por descubrir qué profesor les había tocado este curso: «Me gustaría repetir con la profe del año pasado», decía una alumna, sabiendo que la sorpresa llegaría en el aula.

Los adolescentes, otra cara de la vuelta al cole

Muy distinta fue la imagen unas calles más allá, en el IES de Adormideras, donde los protagonistas eran ya adolescentes de secundaria. Allí, la ilusión era escasa. Un grupo de chicas de 14 años, que aguardaban a que llegase la hora de la presentación, lo resumía con claridad: «Mucha pereza. Ninguna gana de volver». Algunas habían llegado con antelación para consultar listas y comprobar si les había tocado clase con sus amigas. «A mí me han cambiado a B, me han separado, pero al menos voy con ellos», comentaba una de ellas, resignada.

El contraste con los pequeños era evidente: mientras en infantil y primaria reinaban los estrenos, los nervios y la ilusión, en secundaria se imponía la pereza propia de quienes ya saben lo que les espera. El primer día, eso sí, era todavía suave: solo presentación y poco más, a la espera de que este martes arranquen las clases con todo su peso.

Menos niños en infantil y primaria, más en bachillerato

La alegría de este primer día convive con la realidad de las cifras. En los 21 concellos del área metropolitana se han matriculado este curso 54.553 alumnos, 704 menos que el año pasado. El descenso se nota sobre todo en infantil y primaria, reflejo directo de la caída de la natalidad. Solo en A Coruña ciudad se pierden 193 matrículas en los tres cursos de infantil y 149 en primaria. También caen Arteixo (43 menos en infantil y 52 en primaria), Culleredo (22 y 51, respectivamente) o Cambre (10 y 45).

En secundaria, la bajada también se concentra en los grandes núcleos: A Coruña resta 72 estudiantes en ESO, Oleiros 41 y Arteixo 32. La nota positiva llega en bachillerato, con subidas en varios municipios: A Coruña gana 95 alumnos, Culleredo 24 y Sada 20.

En total, la capital coruñesa acoge este curso 4.796 alumnos en infantil, 12.722 en primaria, 9.906 en ESO y 3.930 en bachillerato, a los que se suman más de 13.300 universitarios en la UDC.

Atascos, otro clásico del estreno

Como cada mes de septiembre, la vuelta a las aulas se dejó sentir en el tráfico. Aunque la jornada empezó con circulación fluida, a primera hora se notaron las retenciones en los accesos por Alfonso Molina y en la rotonda de Matogrande, saturada por la confluencia de autobuses escolares y coches particulares.

Con todo, la foto general del primer día fue de normalidad, ilusión y mochilas cargadas de estrenos. «Al final siempre pasa lo mismo: en nada ya estamos pensando en Samaín, en Navidad... y en lo rápido que crecen», resumían en la puerta del colegio.