«Volver a oír es un camino de rehabilitación y aprendizaje»

A. G. CH. A CORUÑA

A CORUÑA

Un usuario en una revisión auditiva con José Caballero, director de Oídos Digitales
Un usuario en una revisión auditiva con José Caballero, director de Oídos Digitales ANGEL MANSO

Muchas personas creen que basta con ponerse un audífono para recuperar la vida de antes

21 may 2025 . Actualizado a las 11:39 h.

En pleno siglo XXI, cuando la tecnología parece ofrecer soluciones inmediatas para casi todo, la pérdida auditiva continúa siendo un problema infravalorado y mal comprendido. José Caballero, audioprotesista con casi cuatro décadas de experiencia y director del centro Oídos Digitales, desmantela una de las creencias más extendidas: «Volver a oír no es tan sencillo como ponerse un audífono. Hay que aprender a oír de nuevo», explica.

La pérdida auditiva implica más que un simple deterioro del oído: afecta a cómo el cerebro procesa el sonido. Tras años de audición deficiente, el sistema auditivo necesita reaprender, readaptarse. «Una prótesis auditiva no es mágica. Igual que nadie espera caminar perfectamente al día siguiente de una operación de cadera, tampoco se puede recuperar la audición con solo pulsar un botón. Hay un proceso de rehabilitación auditiva que requiere esfuerzo, tiempo y acompañamiento», sostiene Caballero.

Ese proceso, muchas veces desconocido, puede durar semanas o meses. Involucra trabajar la tolerancia al ruido, exponerse a distintos entornos sonoros y, sobre todo, contar con la guía de un profesional. Sin este apoyo, el paciente corre el riesgo de frustrarse y abandonar el uso del audífono. «El paciente tiene que poner de su parte: trabajar la escucha, exponerse poco a poco a distintos entornos sonoros, ganar tolerancia al ruido. Y, sobre todo, debe estar acompañado por un audioprotesista que le guíe y le apoye en cada fase del proceso», reitera.

«Recuperar sonidos como la voz de los nietos devuelve calidad de vida y dignidad»

Pero la dimensión emocional es, quizá, la más olvidada. «Muchas personas con pérdida auditiva terminan socialmente aisladas, sin participar en conversaciones por no entender lo que se dice. No es desinterés: es impotencia. Y eso puede desencadenar tristeza, baja autoestima o incluso depresión», matiza Caballero.

Sin embargo, el camino de recuperación es posible. Con compromiso, paciencia y el acompañamiento adecuado, volver a oír puede significar volver a vivir. «Recuperar sonidos como la voz de los nietos o la música favorita devuelve calidad de vida y dignidad», afirma.

La tecnología también ayuda: los audífonos actuales, dotados de inteligencia artificial, son más precisos, cómodos y estéticamente discretos. Pero Caballero es claro: «Por muy avanzado que sea un audífono, no funciona solo. La adaptación es clave», indica. Es como leer un texto con letras borrosas: el cerebro necesita contexto para interpretar bien los sonidos». El papel de la familia también es fundamental en este proceso. «No se trata de hablar más alto, sino de comprender. Acompañar a alguien requiere empatía, paciencia y educación sonora. El entorno tiene que ayudar, no desesperarse. Escuchar es también incluir», concluye Caballero, subrayando que la salud auditiva es, en el fondo, una forma de cuidar nuestras relaciones.