Algunos locales con terraza en ciudades como Bilbao se negaron a servir infusiones durante el verano para evitar que la gente se sentara una tarde entera sin hacer más gasto
07 sep 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La situación es la siguiente: sábado por la tarde, sobremesa, sol y nubes en el cielo coruñés y una temperatura estupenda. Se me ocurre ir paseando por una zona céntrica y me siento en una agradable terraza en la que en ese momento no hay nadie. Llega el camarero y me pregunta qué deseo tomar. «Una manzanilla, por favor», le digo con una sonrisa. Y él me responde con toda amabilidad: «Lo siento, no tenemos máquina ni de café ni para hacer infusiones». Glups. Cambio enseguida la petición por una botella de agua y empiezo a girar la cabeza por si hay alguna cámara indiscreta que me la esté pegando. ¿Me he confundido de ciudad? ¿De local? ¿Acaso no es una terraza en pleno centro de la ciudad? Las preguntas me asaltan mientras bebo el agua fresquita y pienso en que prácticamente hubiera pagado lo mismo por un agua que por una infusión. Pero la novedad en tendencias debe ser ahora esa: las nuevas cafeterías que ya no sirven café. Al menos es la política que han seguido algunos locales con terraza en ciudades como Bilbao que durante la temporada de verano se negaron a ofrecer solo café a sus clientes para evitar que la gente se sentara una tarde entera sin hacer más gasto. Y, claro, la polémica está servida entre aquellos que desean disfrutar del café de toda la vida, en la terraza de toda la vida, y aquellos hosteleros —algunos— que van imponiendo sus límites para su beneficio. Están en su derecho, por supuesto, pero nos empiezan a mover los marcos. En ciudades en las que ya no se puede ir de vinos sin reserva y hay que apuntarse a los dos turnos inflexibles de la cena —a las 21.30 o a las 23.00—, ahora no puedes sentarte en la terraza de una cafetería a tomarte ese esperadísimo café de la tarde. Es todo muy raro.