Igual que hay ese ránking de nombres de niños que sale cada poco tiempo, deberíamos tener un control sobre los nombres de perro más puestos
27 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Igual que hay ese ránking de nombres de niños que sale cada poco tiempo, de la misma forma que sabemos que ahora los críos se llaman Noa, Martín, Luca o Sofía, deberíamos tener un control sobre los nombres de perro más puestos. Porque la tendencia importa mucho. De hecho, todos, más o menos, podemos intuir cómo han ido variando a lo largo de las décadas y cómo aquellos seres vivos que tenían nombres de animal, es decir, Milú, Thor, Capitán, Rambo... han ido desapareciendo en favor de otros más humanos. Haciendo un repaso alrededor —que se puede tomar como una muestra aleatoria, pero más fiable que las encuestas electorales— me sale que los perros de la gente que conozco se llaman Chiara, Otto, Leia, Romeo o Kira. Pero también sé de la existencia (ya lo he contado en esta crónica) de Ana Obregón, así, con nombre y apellido, para que quede constancia de que no es una perra cualquiera, sino una con pedigrí. Pero esta tendencia se nos puede ir de las manos. De hecho, el otro día iba paseando por una calle coruñesa y una vecina empezó a gritar: ¡Hamlet, Hamlet! Y claro me di la vuelta asustada por tanta locura literaria, aunque luego me asusté más cuando supe que Hamlet era el nombre del chucho. «¡Hamlet, no corras!», le iba diciendo la señora mientras yo iba imaginando todos los protagonistas de novela que podrían ser nombres de perro. Pero también escritores, porque lo mismo a alguien se le da (o se le ha dado ya) por llamarle Shakespeare a un can, o Cervantes, o Vargas Llosa. Insisto: tendríamos que hacer un ránking y publicar cómo se llaman nuestros perrhijos y ver cuál es el más puesto en la actualidad. No vaya a ser que los resultados de las elecciones nos hayan dado también un vuelco en esto. ¿Habrá crecido el porcentaje de perros Sánchez?