Faltan apenas unos días para que arranque la campaña electoral y a muchos políticos se les va a llenar la boca con entusiastas promesas
06 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Con medio sistema judicial luchando en la calle por sus derechos, los okupas luchan por los suyos dentro de las casas. Y en esas casas que ni siquiera les pertenecen ganan batallas amparados en unas leyes inexplicables que abandonan y dejan a su suerte a honrados ciudadanos para favorecerlos a ellos. Es más, se permiten el lujo de humillarnos. Como a la policía, como a todo el sistema judicial. Los okupas se ríen de nosotros a mandíbula batiente.
El último caso lacerante es el del pasado jueves en la avenida de Oza. Allí se personaron a primera hora de la mañana funcionarios y agentes de policía para acometer un desalojo anunciado. Tan anunciado, que los okupas salieron poco antes del narcopiso del cuarto para allanar el primero en el mismo edificio. Y en él brindaron a la salud de los agentes que irrumpieron en un apartamento vacío. Una vergüenza, un ridículo bochornoso que sufrimos cada dos por tres en nuestro país, donde las leyes castigan a veces a los propietarios y privilegian a delincuentes que okupan casas ajenas.
¿Y ahora qué va a pasar? El lanzamiento del cuarto piso tardó 11 meses en producirse, en parte por la demora derivada de las huelgas en la Justicia, y es de esperar que el lanzamiento del primero se demore otro tanto.
Faltan apenas unos días para que arranque la campaña electoral y a muchos políticos se les va a llenar la boca con entusiastas promesas. Entre ellas, la de acabar para siempre con el problema de la okupación. Pero a ver quién se lo traga. Llevan más de 40 años gobernando e impulsando leyes en este país. Por tanto, también los partidos son responsables de esta burla humillante de quienes, hoy por hoy, parecen los verdaderos dueños de las casas.