Los reyes del mambo

Hugo Álvarez Domínguez CRÍTICA MUSICAL

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Pacho Flores visitó el abono de la OSG para un concierto deslumbrante que contagió alegría de vivir

15 abr 2023 . Actualizado a las 22:36 h.

OSG. P. Flores, trompetas. M. Hernández-Silva, director musical. Obras de Kalinnikov, Ortiz y d’Rivera. Palacio de la Ópera, 14 de abril.

Pacho Flores visitó el abono de la OSG para un concierto deslumbrante que contagió alegría de vivir. Fue un acierto esperar a la segunda parte para la música más fronteriza y colocar la Primera sinfonía de Kalínnikov al comienzo. Rara vez interpretada, posee marcado melodismo y permite el lucimiento de varias familias de la orquesta. Manuel Hernández-Silva ofreció una lectura meticulosa, con buen rendimiento general de la OSG. Destacó una cuerda incisiva en el primer movimiento y lo logrado de un andante en el que cuerda y arpa reciben un precioso tema dialogado entre el corno inglés y el oboe. La orquesta demostró estar en un buen día (pese a alguna entrada dudosa de las trompas).

Luego, Pacho Flores apareció con su arsenal de instrumentos comenzando la fiesta con el estreno del concierto para trompeta y orquesta Altar de bronce, de la mexicana Gabriela Ortiz. De gran exigencia para el solista (con cadenzas e intervalos de quitar el hipo), bascula tradición y modernidad comenzando con ecos de la orquesta (gran paleta de colores gracias a una orquestación variada), explotando en un irresistible mambo. Hernández-Silva se las sabe todas y llevó a una OSG impecable (¡qué percusión!) con pulso firme; y Pacho Flores estuvo de diez en una obra que no da respiro. Feliz estreno.

El Concerto venezolano, de Paquito d’Rivera, es redondo. Tiene sabor y ritmo popular, aire cantabile, y pone al solista en dialogo con el resto de los instrumentos. Incluye el cuatro venezolano (a cargo de Pingüino González) para un joropo central junto al concertino y la trompeta que es la cumbre de una obra elegante de ritmo contagioso. Flores demostró que su excelencia va más allá de la perfección técnica con un sentido del fraseo y del ritmo impagables. Flores, Hernández-Silva y Pingüino González, ovacionados, fueron los reyes del mambo en este fiestón que cerraron con dos propinas. Conciertazo.