Pablo quiere ser picacho

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

PACO RODRÍGUEZ

27 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Pablo quiere ser picacho». El retaco pequeño estaba contando qué quieren ser de mayores sus amigos. Dos futbolistas, un bombero y un picacho. «¿Pero cómo picacho?» le pregunto, «¿no será Pikachu?». «No no, ¡que quiere ser picacho!»

Me lo contaba de vuelta a casa, caminando por delante de la antigua Escuela de Bellas Artes donde Picasso comenzó a lanzar los primeros fogonazos de genio, frente a la paloma blanca que ilumina la plaza de Pontevedra. Mira, le dije, allí en esa calle detrás de los árboles vivía un niño que también se llamaba Pablo y que pintó aquí en Coruña palomas como esta. Sigo sin saber si este Pablo nacido en el siglo XXI quiere pintar como aquel Pablo que dibujaba muchachas de pies descalzos mientras vivía en esta ciudad en la que entró niño y de la que se fue pintor, a unos metros de donde ellos salen con los dedos llenos de colores cada día. Aunque sospecho que en realidad quiere ser un bichiño de orejas amarillas y negras, y digievolucionar o como se diga eso que hacen estos chismes japoneses que nunca he sabido si son animales, monstruitos o robots y que hace cinco años tenían a la chavalada cazando pokémones por los jardines de Méndez Núñez, y que a mí me cogieron mayor y me hacen pensar más en operaciones judiciales que en dibujos animados.

Ahora que sabemos que Belas Artes se sumará al 50.º aniversario de la muerte del artista, qué suerte van a tener los pequeños que se perdieron aquella fantástica exposición del 2015 y que ahora podrán ver Picasso, blanco en el recuerdo azul.