Esta moda también ha llegado ahora al deporte. El último hallazgo de los chiringuitos y sanedrines de las pelotas es elogiar a un futbolista «por su juego sin balón».
04 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Esta moda ridícula de agarrar algo e ir quitándole cosas de encima, como si estuviéramos desplumando el universo, empezó en las cafeterías. No hace tanto, pedíamos un café con leche, o un café solo o, ya si nos poníamos muy tontos, un cortado. Pero a nadie se le ocurría en 1999 decirle al camarero que le trajese un descafeinado con leche tibia de soja y sacarina ecológica. Más que nada porque tú le podías pedir eso, pero el camarero lo iba a traducir al jefe de la barra sin tantos matices:
-¡Uno con leche!
Todo comenzó con esta bobada de agarrar un café con leche y quitarle el café, la leche y el azúcar hasta que no quedase nada, solo el pocillo, o como mucho, una taza con algo parecido al aguachirle que hervían nuestros abuelos con cascarilla de cacao y por la que en A Coruña aún nos llamamos, y a mucha honra, cascarilleiros.
Pero lo peor es que a la leche sin vaca le han seguido luego la cerveza sin alcohol, las hamburguesas veganas, el sexo sin pelo y una interminable lista de sucedáneos que hacen muy felices a esos humanos fake que lo quieren todo sin, o por lo menos, light.
Al colmo del sinvivir de lo sin se ha llegado ahora en el deporte. El último hallazgo de los chiringuitos y sanedrines de las pelotas es elogiar a un futbolista «por su juego sin balón». Uno enciende la radio y escucha cosas así:
-Es increíble cómo entiende el juego sin balón.
-¿Pero mete goles?
-No, hombre, no seas antiguo, lo suyo es jugar sin balón.
No sé, pero si existiese el fútbol sin balón, si de verdad se pudiese jugar sin tocar la pelota, hace ya cinco o seis años que el Deportivo, que no cheira el balón ni cuando repiten la jugada en la TVG 2 -lo del Langreo fue solo un bonito espejismo-, sería campeón de la galaxia.