Ser o no ser... esta es la cuestión


Analizar un tema, cualquiera que sea, sin tener en cuenta su origen y motivos, la situación actual en que se encuentra, y planificar su futuro, siempre nos llevará al error.

¿Cuándo nace la idea del puerto exterior y por qué?

Resumiendo, la desgracia del Prestige y el análisis de situaciones de peligrosidad de los poliductos que atraviesan la ciudad propician la ejecución del puerto exterior hace más de dieciocho años.

A partir del año 2009 surge una gran crisis financiera, peor que el estallido de la burbuja inmobiliaria, cambiando los conceptos de rentabilidad establecidos hasta la fecha. Por último, actualmente, estamos padeciendo una crisis sanitaria impensable hace apenas un año.

Y ahora, nos encontramos en el año 2021. No podemos seguir dejando pasar el tiempo como si nada ocurriese. Indudablemente se han hecho grandes esfuerzos para construir el puerto exterior y ahí está, desarrollando su actividad, pero incompleto, le falta el acceso por ferrocarril. La llegada del ferrocarril a Langosteira no es un complemento, es parte del puerto, como lo es el acceso por carretera y resto de las instalaciones.

Es cierto que todas las obras públicas deben de ser viables y rentables, económica y socialmente y esta justificación debe hacerse. Pero el análisis real que hay que hacer es si el esfuerzo realizado para la construcción de Langosteira no debe dotarse con los medios necesarios para ser competitivo con otros puertos.

Las crisis padecidas en los últimos años nos hacen asegurar que se están produciendo grandes cambios en el sistema económico actual y deberemos utilizar el gran impulso que debe tener el puerto exterior como núcleo del desarrollo industrial y logístico del eje A Coruña-Carballo que en la actualidad cuenta con varios parques empresariales, como Morás, Sabón, Pocomaco, Vío, A Grela, Laracha y Bértoa (Carballo). Pudiendo ampliarse este suelo industrial en bastantes zonas.

Deberemos pensar que no solo somos una sociedad de servicios, sino que debemos de potenciar la industria, para lo que debemos aprovechar la oportunidad de disponer de un puerto, con un enorme potencial y que debe estar dotado con todos los medios necesarios para garantizar su competitividad.

Paralelamente, deberemos tener en cuenta la rentabilidad social aprovechando la oportunidad para toda la mancomunidad de la recuperación de los terrenos del puerto interior sin uso portuario que pueden ir integrándose a la ciudad para uso de todos los ciudadanos.

Por lo tanto, el acceso ferroviario no es una opción ni un complemento, es parte indispensable del puerto exterior. Sin él, no puede garantizarse su competitividad.

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