Cada cien metros, un mundo

Luís Pousa Rodríguez
Luís Pousa CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Será un martes extraño, un martes disfrazado de lunes, sin nativos ataviados con lo primero que encontraron al abrir el armario

16 feb 2021 . Actualizado a las 19:16 h.

En algún universo paralelo, hoy es martes de carnaval y nos disponemos a bajar la calle de la Torre desde el campo de Marte hasta San José, como cada invierno, en uno de esos sagrados rituales laicos que hacen la vida soportable a los que nos hemos quedado sin más liturgias que las de andar por casa.

No habrá choqueiros esta tarde en la esquina frente a la confitería París, donde las placas del Arlington coruñés recuerdan a los grandes de nuestro entroido. Será un martes extraño, un martes disfrazado de lunes, sin nativos ataviados con lo primero que encontraron al abrir el armario. Cuando el tipo con cuernos de bisonte se sentó el día de Reyes en la presidencia del Senado de Estados Unidos, corrió un murmullo por Monte Alto:

-É un dos nosos.

Habían reconocido en Yellowstone Wolf, el que asaltó el Capitolio con el pecho al aire y sus pieles de Thoreau pilladas en Ali Express, a uno de los suyos. Los choqueiros habían tomado el templo de la democracia en Washington. El problema es que no eran choqueiros de verdad, sino unos memos disfrazados de choqueiros, que no es lo mismo y, lo que es peor, no tiene ninguna gracia.

Lo único que les gusta asaltar a los choqueiros, cuando las pandemias no lo impiden, es el campo da Leña, y de buen rollo, como mucho agrediendo a los transeúntes con una pistola de agua o uno de esos espráis de los chinos que chiringan espuma.

Volverán los choqueiros, por el entroido del 2022, y haremos una larga reverencia a Os Maracos, Monte Alto a 100 y los Kilomberos. Y descubriremos de nuevo que cuando el gran Roberto Bolaño escribió aquello de «cada cien metros, cambia el mundo» estaba pensando en la calle de la Torre y en los cien mundos que convergen en un solo metro cada martes de carnaval.