La tercera ronda está sin terminar

Tres tramos o accesos que estaban previstos no se hicieron o quedaron a medias


a coruña / la voz

Lo más importante está hecho. Pero a los 13 kilómetros de la tercera ronda, que unen el aeropuerto con el centro de la ciudad sin un solo semáforo, les faltan unos pocos más. Se trata de tres enlaces que estaban proyectados y que nunca se hicieron. O se empezaron a hacer y quedaron a medias. Uno en el cruce con la avenida de San Cristóbal en dirección a Pocomaco por As Rañas, otro que debe enlazar la AC-14 con el campus de Elviña y un tercero en la gran glorieta de Mesoiro, a la que le falta un vial que permita a los conductores que salgan del polígono industrial, puedan ir hacia Ramón y Cajal o Salgado Torres.

Pese a que habían sido dibujados en el proyecto, nunca se llegaron a ejecutar, según el analista financiero y profesor de la Escuela de Finanzas, Carlos Sánchez-Tembleque. El concejal de Urbanismo, Vivienda, Infraestructuras y Movilidad, Juan Manuel Díaz Villoslada, también lo sabe y se comprometió a ponerse en contacto con la Xunta y Fomento cuanto antes para terminar lo que dejaron a medias. O empezar lo que se prometió, estaba en los planos y no se hizo.

Para entender la letanía de la tercera ronda, esa vía que vino a aliviar la densidad de tráfico en Alfonso Molina y una conexión directa con Alvedro y la A-6, acercando en tiempo y kilómetros la comarca con A Coruña, hay que ir a los orígenes. Nació en una reunión en María Pita. Se remontan al 19 de julio del 2000. Ese día, Francisco Vázquez recibió al entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, y a su delfín, Xosé Cuíña, con un deseo entre ceja y ceja, que el Gobierno autonómico financiase una carretera que rodease a la ciudad a la que se podía llamar tercera ronda. Con los años, le pusieron nombre propio y se pasó a denominar Real Club Deportivo. Dicho y hecho.

Entre adjudicaciones, proyectos y financiación de las Administraciones estatal y autonómica, el tiempo corrió y la gran avenida denominada AC-14 no se pudo inaugurar hasta 15 años después. En el 2015 se abrió al tráfico y, poco a poco, se convirtió en lo que es hoy, un vial trascendental para más de 35.000 conductores que llegan o se van de A Coruña sobre su asfalto.

Lo grande se hizo. Lo pequeño no. Apenas nadie se dio cuenta de que le faltaban piezas. Y eso que a lo largo de la construcción se le fueron incorporando nuevas mejoras respecto al proyecto primigenio. Como el enlace entre O Birloque y Elviña mediante un paso superior entre las avenidas de Glasgow y Picasso. Además, también se realizó la ejecución complementaria da la salida de la avenida de Salgado Torres hacia la calle Picasso, la pasarela peatonal en la calle Blanco White y un paso inferior en el enlace de Mesoiro. 

Silveiras en vez de un vial

Lo que quedó abandonado es el vial que uniría el polígono de Pocomaco con Salgado Torres. Se inició, hasta que a la altura de As Rañas se paralizó la obra. Sobre un puente. El vial nace asfaltado en el cruce de Lonzas y fallece encima del viaducto. Para verlo hay que subirse a un helicóptero o conectarse a Google Maps. Peor imagen es la que ofrece lo que debería ser el enlace entre el campus de Elviña y la tercera ronda. Nada más que silveiras donde debería haber partido un vial que terminase tras la facultad de Comunicación.

El enlace previsto entre Pocomaco y la AC-14 en dirección Cuatro Caminos no existe

Aunque parezca poca cosa que le falten tres viales secundarios a una «autovía» que tanto mejoró los accesos, para los usuarios no es una broma. La falta de esas carreteras obliga a hacer más kilómetros para acceder a Mesoiro, a la Universidade da Coruña o al polígono de Pocomaco.

El hecho que desde este centro industrial no exista un acceso a la tercera ronda que dirija a Cuatro Caminos o a la avenida de Salgado Torres, obliga a los conductores a circular hasta el nudo de A Zapateira para volver sobre sus pasos y tomar rumbo a Ramón y Cajal.

Cuando se inauguró la tercera ronda, al mando del Ministerio de Fomento estaba Ana Pastor. Era el 15 de marzo del 2015 cuando viajó a A Coruña para romper el lazo y con el cargador de promesas lleno. En primer lugar garantizó cuatro millones para completar las obras subsidiarias de la carretera. Fue cuando adelantó que se abrirían la conexión Glasgow-Picasso y que, pocos meses después, estarían listas las conexiones con Mesoiro y con la universidad. No fueron meses. Fueron años y todavía no están hechos.

Con el tiempo, el Gobierno de Mariano Rajoy fue apartado tras una moción de censura y esos tres enlaces que faltaban a la tercera ronda quedaron sin concluir. Fomento, ya en manos del Gobierno de Pedro Sánchez, dice al respecto que se trata de una herencia no concluida y que esos viales sin acabar son competencia autonómica.

El vial está divido en dos sectores, el estatal, entre Lonzas y la A-6 con el ramal al aeropuerto de Alvedro -de 6,1 km y 83 millones de euros de Fomento-, y el autonómico, de 4,2 km, entre Riazor y el polígono de Pocomaco.

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