Lleva 9 años como voluntario de Protección Civil de Culleredo, desde hace meses en primera línea de pandemia
15 feb 2021 . Actualizado a las 08:16 h.Si hubiese que clasificar a Pedro Millán (Culleredo, 1994), según el famoso poema de Bertolt Brecht, este joven de 27 años ocuparía el último verso, catalogado como «imprescindible». Lleva años repartiendo las horas de su vida entre su formación y trabajo y el bienestar de los demás. Abogado de profesión, comenzó sus estudios universitarios al tiempo que se enrolaba en el equipo de voluntarios de Protección Civil, donde continúa. Recientemente acudió al cribado poblacional de Cambre y Culleredo en Acea de Ama. El pasado domingo 7 comenzó su labor en la sobremesa y acabó a las nueve de la noche para atender a los asistentes que acudían a hacerse la prueba, resolver sus dudas, repartir gel hidroalcohólico... por el simple motivo, y a la vez enorme, de ayudar a los demás. Esta frase de Pedro lo resume todo: «Siempre que acabo un servicio en Protección Civil regreso a casa con la sensación de sentirme realizado». Esta entrevista es un homenaje a todos los que, como él, se enfundan el uniforme naranja de Protección Civil por el simple motivo, y a la vez enorme, de ayudar a los demás.
-¿Qué cometido tienen durante los cribados?
-La labor que hacemos es informar a los vecinos de Culleredo y Cambre. Muchos no se esperaban volver a ver sanitarios con EPIs en primera línea. Tratamos de resolver sus dudas, atender algún percance, sobre todo estos días de lluvia, y priorizamos la entrada de personas con capacidades distintas para que no tengan que esperar toda la cola. En los accesos también repartimos gel desinfectante de manos.
-Son muchas horas bajo el frío y la lluvia.
-Ya sabemos a lo que vamos, tenemos buena ropa que nos abriga, ese es el menor de nuestros problemas. Algún catarro cae, pero como todos los años.
-¿Desde cuándo forma parte del equipo de voluntarios de Protección Civil de Culleredo?
-Desde el mismo año que empecé la carrera de Derecho, en el 2012. Me llena mucho ayudar a los demás, no es fácil de explicar pero también recibimos mucho en este trabajo.
-¿No pecamos los usuarios de hacerles invisibles?
-Como dicen mis padres, hay que quedarse siempre con lo positivo y yo me siento valorado. Hay gente muy diferente pero, recalca bien esto, la inmensa mayoría, es muy amable con nosotros. Que sí, que hay personas que, con la situación que estamos pasando, pues igual te dan una respuesta no muy educada, pero insisto, son casos anecdóticos, y con ellos procuramos ser aún más amables.
-¿Qué estado de ánimo palpan en este año de pandemia?
-Más que nerviosa, veo a la gente expectante. Tampoco es miedo, es más bien precaución. En muchos rostros que vienen al cribado se observa cierta tristeza y un poco de incredulidad, como si dijeran «es el año 2021 y la Humanidad todavía tiene que pasar por esto».
-Fuera de este cribado, ¿cuáles son sus rutinas más habituales como voluntario de Protección Civil?
-Nuestra función se divide en dos partes: por un lado, ayudar al SEMPC (Servicio de Emergencia Municipal e Protección Civil) en accidentes, rescates, incendios y demás sucesos, y luego acciones que llamamos preventivas, como es la celebración de eventos deportivos, feirones, dar charlas de seguridad vial y primeros auxilios en los colegios. Durante el estado de alarma también atendimos a mucha gente mayor comprándole comida y medicinas, repartimos deberes desde los colegios, y realizamos labores de desinfección en lugares públicos.
-¿Qué le ha enseñado la pandemia?
-El ánimo de los voluntarios ante un riesgo tan grande a lo desconocido, y no lo digo por mí, lo digo por todo el equipo. Trabajamos muy duro.